domingo, 6 de mayo de 2012

Apuntes de Filo

A veces me pregunto, qué seríamos sino tuviéramos aquello que nos capacita para sentir placer. Independientemente de nuestros gustos, de nuestra filosofía de vida, de nuestra fe o religión,  todos necesitamos experimentar diferentes grados de placer y éstos, no siempre serán parecidos, necesitados, deseados, conseguidos ni guiados de igual forma respecto a los prójimos. Epicuro de Samos que era clarísimamente un antimasoquista de la leche, apuntó a los egocéntricos cirenaicos y durante siete siglos de historia, al resto de los mortales, que "el placer, es la ausencia de dolor". Esto que parece tan simple, llevado a la práctica en realidad no lo era tanto, puesto que conllevaba el virtuoso trabajo de hacer desaparecer el dolor, dolor humano implícito con el sufrimiento o con alguna aflicción, por tanto, los epicureístas no materializaban el placer exclusivamente con la satisfacción instigada por la excitación que conlleva completar un deseo o una necesidad sexual, sino que en su filosofía, el producto se multiplicaba, de manera que siendo algo más racionales, se podían experimentar diversas formas de placer.

Se me ocurre poner un ejemplo aplicando las filosóficas respuestas...

Persona con fuerte dolor de espalda.

Según la versión cirenaica del placer:  Esa persona pagará a alguien para que le de un masaje.

Según la versión epicureísta del placer: Recurrirá mentalmente al "no hay dolor", puesto que según epicuro hay que recurrir a la forma más económica de satisfacer deseos innaturales.

Conforme avanza la humanidad, es claro comprobar la ausencia de virtuosismo teniendo en cuenta, que la mayoría pagaría para que alguien le aliviara el dolor de espalda, aunque tal práctica, cargara la musculatura del masajista.

Dos siglos antes del veinte, algunos filósofos británicos propusieron una doctrina universal: el utilitarismo. Este comportamiento humano tiene como finalidad conseguir el placer con el bien social, se sustenta moralmente en la búsqueda de todo aquello que proporciona y favorece el bienestar de un mayor número de personas.

El dinero, el poder, la fama, el prestigio, y otros deseos que proporcionan placer porque colman deseos, en realidad según Epicuro, son deseos innecesarios e innaturales y los utilitaristas, los de ahora, los que tanto se jactan de estar a disposición de los demás y actúan siguiendo la doctrina de los filósofos ingleses, no veo yo que hayan  conseguido sino a través del dinero y del poder que tal doctrina sea realmente un placer pluralizado, es obvio que  en ausencia de estos instrumentos, la humanidad entera deja de gozar automáticamente.

Y esto es así, incluso para el ejemplo antes citado, en la versión utilitarista, al aplicarla, se suprimiría el dinero y se masajearía recíprocamente con el masajista. Sin embargo, algo me dice que no habría  una satisfacción plena y pluralizada, apuesto a que más de un cónyuge destrozaría de facto el utilitarismo colocando la maleta del cónyuge masajeado gratuitamente dentro de  un utilitario con rumbo perdido, precisamente porque al ser gratuito levantaría insanas sospechas de infidelidad. Es evidente que vivimos amalgamados al céntimo.

Realmente el pueblo tuvo que inventarse algo para estos grandes males,  "haz el bien y no mires a quien" no tiene el peso razonado de un filósofo griego pero no se me ocurre nada mejor.