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La Selva y el Mar (Vicente Aleixandre)

Allá por las remotas
luces o aceros aún no usados,
tigres del tamaño del odio,
leones como un corazón hirsuto,
sangre como la tristeza aplacada,
se baten con la hiena amarilla que toma la forma del poniente insaciable.

Largas cadenas que surten de los lutos,
de lo que nunca existe,
atan el aire como una vena, como un grito, como un reloj que se para
cuando se estrangula algún cuello descuidado.

Oh la blancura súbita,
las ojeras violáceas de unos ojos marchitos,
cuando las fieras muestran sus espadas o dientes
como latidos de un corazón que casi todo lo ignora,
menos el amor,
al descubierto en los cuellos allá donde la arteria golpea,
donde no se sabe si es el amor o el odio
lo que reluce en los blancos colmillos.

Acariciar la fosca melena
mientras se siente la poderosa garra en la tierra,
mientras las raíces de los árboles, temblorosas,
sienten las uñas profundas
como un amor que así invade.

Mirar esos ojos que sólo de noche fulgen,
donde todavía un cervatillo ya devorado
luce su diminuta imagen de oro noctur…
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Radio Olé

Soy incapaz de escribir sobre el flamenquito sin que mi tópica mente no se tropiece con algún andaluz. Este post nace de un corto viaje en coche, la persona que sintonizó la emisora de radio al azar y dió con esta canción, sufrió una regresión espacial, estoy convencida que en el fondo la imagen de macho alfa que tenemos las catalanas tiene mucho que ver con el flamenquito...y es que sin querer, yo por ejemplo cierro los ojos, escucho la canción, y esta voz desgarradora me mete un andaluz pelo en el pecho en la mente con la camisa desabrochada y embobándome a piropos..por favor, que no se marche el macho ibérico..esta noche no.




No todas las pasiones mueven montañas, algunas mueven libros...

La gitanilla que se acerca a nuestra mesa y nos amenaza con cantarnos una copla si no le damos limosna (y ya la hemos escuchado martirizar a los de la mesa de al lado que para callarla tuvieron que buscarse en los bolsillos) no sabe que el hombre que le alcanza una moneda acaba de regresar de New York, donde ha residido un año gestionando el traslado de la librería de Eliseo Torres, un millón de volúmenes que aquel emigrante español logró acumular en un edificio de ladrillo rojo del Bronx, y que ahora, después de surcar el Atlántico, ha ocupado una nave industrial a las afueras de Sevilla. 
El hombre se llama Abelardo Linares y es librero de viejo desde algún día de principios de los 70 en que, para ganarse unas pesetas con que seguir comprando las primeras ediciones de autores raros que coleccionaba, decidió instalar, con los que tenía repetidos, un puesto de libros en El Rastro. Según las informaciones que se cuecen entre los de la profesión, ha invertido un millón de dólares en la…

El cielo puede esperar

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No Surrender Festival-Vilanova de Bellpuig

Josep Maria Pons, fan de Bruce Springsteen, empezó  el año pasado un proyecto como idea de superación de un récord establecido por los fans del grupo estaunidense FooFlighers. El récord consistía en 1000 músicos tocando y cantando una canción de la banda para, posteriormente subirlo a YouTube y hacerlo llegar a los artistas. Pons creó una página en Facebook para dar a conocer el proyecto:quería superar el récord establecido consiguiendo la participación de 1001 músicos. Poco a poco fue consiguiendo donaciones de varias entidades y fueron sumándose al evento algunos fans del artista como Manuel Fuentes o el músico George Mileson.  Si te gusta Bruce Springsteen y tocas la guitarra, el bajo,  la batería, los teclados,  tarareas sus canciones bajo la ducha  o simplemente quieres vivir la experiencia como público, este es tu Festival. El evento del año pasado resultó ser un récord mundial apareciendo en los Guiness World Records llegando a los 1004 músicos y sin tener ningún precedente en…

Los hechos del 20-S

Periodistas encima de los coches policiales retrataron los hechos. Jordi Sánchez y Jordi Cuixart también se subieron a los coches al final del día para desconvocar a la gente y enviarlos a sus casas. Les habían dicho que tenían orden de intervenir si no limpiaban las calles de gente y para que miles de personas se dieran por informadas, tenían que alzarse para ser vistos y escuchados, los coches de la polícia habían sido el mejor ángulo fotográfico durante el día y se subieron encima para decirles a todos: esto se acaba aquí, mañana nos vemos..  Dicen que una imagen vale más que mil palabras pero en ocasiones hay miles de imágenes que sólo esperan una palabra: justicia.