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Mostrando las entradas etiquetadas como sentimientos

El sentimiento del tacto

Cuando estudié en la Escuela de Arte lo que más me gustaba era modelar. Me encantaba deslizar mis manos por el barro y darle forma; formas que a veces obedecían a un modelo elegido por el profesor o, en otras ocasiones, a modelos propios de nuestra imaginación: "trabajo libre", así es como lo llamábamos cuando los modelos eran propios de nuestra imaginación. Casi nunca el trabajo libre terminaba como lo había imaginado, raramente se parecía al boceto inicial que dibujaba en un papel como patrón de referencia y precisamente por eso, era libre, porque para mí él también tenía su razón de ser, aunque parezca de "pillados"  necesitaba escuchar y sentir con mis dedos por dónde se aposentaba mejor el barro, por qué altura y anchura y consistencia se sentía más cómodo, de esta forma se iban aglutinando mis ideas "con" las del barro para terminar formando ese trabajo libre, en una sola pieza. A parte de modelar la arcilla otra de mis clases favoritas era la de d...

Il Vento

Se va, todo se va. No lo podemos frenar. Todo lo que se va, tiene que irse. Las imágenes han dado la vuelta al mundo. Hace unos días Marco Simoncelli perdió la vida en la carrera de Sepang en Malasia. Mis retinas se quedaron congeladas en la curva número once del circuito, presenciando una absurda caída que le costaría la vida....en ese fatídico instante, un escalofrío recorrió mis piernas de arriba a abajo y una sensación pétrea se instaló en mi cuerpo durante varios minutos, me quedé literalmente "pillada" en esa curva, de hecho creo que todavía no he salido de ella. Día sí y día también esas imágenes regresan a mi mente en cualquier instante del día y es que,  pasarán días, antes no me quite de la cabeza a Simoncelli y a su familia. Su juventud y sus ganas de vivir fueron motivos totalmente estériles en ese último segundo en que todo terminó para  Supersic. Hace tiempo que he aceptado la apariencia de la muerte,  lo que no logro superar es ese últi...

Anatomía de un juguete

                    Hans Bellmer estaba instalado en Berlín en el año 1933 cuando creó La Poupée (La Muñeca). La instantánea de su muñeca me resultó a primera vista inquietante; su desoladora e impactante composición condujo mi imaginación  por un periplo de mundos lejanos y cercarnos, oscuros, claros y grises. No tardé apenas nada en abandonarlas para incurrir en otros mundos no tan infantiles, más adolescentes y maduros en los que igualmente está presente el miedo, el terror o la muerte pero en los que ya se huele el instinto convertido en deseo, mundos en los que la sensualidad se manifiesta con una naturalidad salvaje, escenarios en los que la seducción es un juego de miradas carnales, un juego de palabras maquilladas para ser indecentemente desmaquilladas, sensaciones en las que el sexo es un roce de cuerpos desatados, lujuriosos, encendidos con las brasas del pecado, con lo prohibido, con lo inmoral, con lo indece...

Buenas Noches...

Hay lugares en los que siempre es agradable regresar; con la luz ya apagada, mentalmente y con los ojos cerrados, abandonando el cuerpo en el descanso aflojado, o con los ojos abiertos, acurrucados en la oscuridad flotante que crean  las bellas formas del silencio. Buenas noches, felices sueños.