martes, 5 de febrero de 2013

Meifrèn

Hoy podría hablar de pinceladas, de colores, de brochazos, porque como dice Antonio Gala: "España es un país de brochazos por eso tenemos buenos pintores"...hoy también podría hablar de perspectivas, de vanguardias, de los lugares que un pintor pinta como por ejemplo: Cadaqués, Barcelona, París, Venecia...pero me llevaría más tiempo del que dispongo. Podría y debería hablar de la luz, porque la luz de un cuadro es más comprensible que el latín, y podría hablar del olivo, del ciprés, del mar y de la sardina, de las gambas y de las langostas y podría rizar el rizo que para algo escribo y hablar de la ola y su espuma pero, si hablara de Eliseo Meifrèn (en adelante M.),podría incluso meterme en un jardín y hablar de las flores, porque se puede oler el lienzo desde las fragancias que nacen de los verdes y desde ese jardín adentrarse en los verdes valles de ocres amarillentos y se puede hablar de cómo esos verdes pierden de repente la compostura al penetrar en un azul de olas satíricas y...del aire, del viento, cómo no citarlo desde el lienzo? elemento fundamental que configura el país que nombró a M. hijo adoptivo, porque Cadaqués es un país, no os quepa ninguna duda y sino me creéis, léed a Pla pero quizá, no fue por el aire que lo nombraron hijo adoptivo, a quién se le ocurriría sacar el caballate un día de tramuntana?  si lo nombraron hijo adoptivo fue porque Meifrèn ayudó a los pescadores del pueblo cuando pasaban penurias económicas, a familias enteras.

Sí, podría hablar de ese aire que hace crepitar el mástil en el muelle y podría hablar del vendaval que hace enloquecer a la rosa de los vientos porque la naturaleza es sabia, y así, mientras para los que faenan la mar, el viento puede significar hambre, para otras especies como los peces puede significar tregua, es decir, el momento de cumplir eso tan trascendental del "creced y multiplicaros" y podría hablar también de la serenidad con la que se afloja el pincel sobre una tarde desmayada, y  me gustaría traer al pequeño y curioso Dalí niño, cuando un día en la playa se acercó a Meifrèn y le preguntó con voz tímida "puedo mirar lo que está pintando?".

Del mar quieto como un espejo, también podría hablar, si es que no se me ocurriera mejor comparación, y del velero sin aire que traspasa todo el silencio de la bahía de punta a punta porque Cadaqués, sin aire, en calma chicha, también es de una belleza pasmosa, delirante, y podría hablar del sinuoso y dibujado vaivén de unas alas de gaviota sobre el lienzo y de cómo brilla la luna en un cielo de carboncillo, porque al contemplar las obras de M., nadie debería perderse sus dibujos.
Hoy podría incluso hablar de las rocas y al contemplar su erosión seguro que incurriría en el tiempo y al hablar del tiempo en algún momento saldría el sol y con la bruma del calor encima de la playa acabaría fijándome en los bañistas del lienzo y seguramente, al acercarme me hablarían de sus familias y así de fácil estaríamos hablando de perlas, contando perlas, y del gris memoria al gris muelle e indescriptiblemente si por fin me callo, caeré en la cuenta de que si hoy pretendía hablar de amor, ya lo he hecho.




Eliseu Meifrèn i Roig nació en Barcelona el 24 de diciembre de 1857 y falleció en la misma ciudad el 5 de febrero de 1940. Pintor español adscrito al impresionismo.
Estudió en la Escuela de la Llotja en Barcelona. Fue su maestro el pintor Antoni Caba. Completó su formación en París, a donde marchó en compañía de los pintores Ramón Casas y Santiago Rusiñol.
Es conocido sobre todo como pintor de marinas y paisajes, hechas con pinceladas sueltas y en tonos amables. Entre sus obras pueden citarse Gente de mar y El Marne (1933). Los inicios de Eliseu Meifrèn en la pintura coincidieron con los epílogos del realismo y el naturalismo como el renacimiento de la Renaixenca catalana y el modernismo. Sin embargo, nunca se inscribiría en este movimiento, aunque participó en algunas de sus manifestaciones y actividades más relevantes.
Su talante viajero le llevó a recorrer medio mundo, exponiendo su trabajo en infinidad de ciudades de Europa y América que lo sitúan igualmente en la moda de su tiempo de conocer lugares exóticos. Fue en este sentido un artista cosmopolita y aventurero de donde le resta su anclaje a ciertos gustos decimonoicos.