miércoles, 22 de junio de 2011

Mother

Una lágrima puede ser como un océano de grande. Sin embargo, ninguna lágrima podría sofocar un incendio en medio de un bosque.


Cuando hablamos de desastres naturales, nos referimos a lo que sucede tras un tornado, un tsunami, un huracán, un terremoto o la erupción de un volcán, todos ellos fenómenos de la naturaleza, sucesos que el hombre no puede mitigar ni evitar. 
Pero la humanidad atenta, contamina y pone en peligro a su Madre. Mientras unos juegan con la radioactividad, Ella se activa en cualquier radio. 





Se revela y juega con nuestros instrumentos de mediciones y tablas periódicas.

Ella y Nosotros, sus útiles y nuestros utillajes en absoluta sinergia...

                          


                               ......con Dios?
                       


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Sabías que...

Una erupción límnica es la repentina liberación de gas asfixiante o inflamable de un lago?. Y que hay tres lagos en todo el mundo que pueden liberar esas cantidades de gas, letales?
Pues sí... 
En 1986 una erupción límnica de 1,6 millones de toneladas de CO2 del Lago Nyos (Camerún) asfixió a 1.800 personas en un radio de 32 kilómetros. En 1984, un escape de gas dióxido de carbono tuvo lugar en el Lago Mono (California), matando a 37 personas de los alrededores. Por ahora no se tiene constancia de erupciones en el Lago Kivu (entre Ruanda y el Congo), con concentraciones de metano y dióxido de carbono, pero se cree que tienen lugar cada mil años.

Y que...
Los rayos cósmicos ultra-energéticos viajan a una velocidad cercana a la de la luz y tienen cientos de millones de veces más energía que las partículas producidas por cualquier acelerador en el mundo?



Nadie sabe cuáles son las fuentes de los rayos cósmicos ultra-energéticos. La mayoría de las partículas de rayos cósmicos de baja energía que llegan a la Tierra provienen de algún sitio dentro de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Éstos se cree que provienen de la explosión de estrellas llamadas supernovas. Sin embargo, la mayoría de las partículas de rayos cósmicos ultra-energéticos probablemente provengan de fuentes fuera de la Vía Láctea, pero ¿de dónde?
De donde provengan, las partículas de alta energía mantienen secretos respecto de la evolución y posiblemente el origen del universo, debido al enigma de su enorme energía millones de veces mayores de lo que cualquier acelerador terrestre de partículas puede producir.   

                                

lunes, 20 de junio de 2011

Banderillera.

Mis padres hace unos meses se mudaron de casa. Con el traslado empaquetaron un montón de cosas de cuando éramos pequeñas. Esta mañana fuí al trastero para buscar un cuadro y me enredé a mirar una de las cajas. Encontré una libreta de cuando yo cursaba sexto de EGB. En una de las hojas cuadriculadas había una redacción enganchada con un clip. Reconocí inmediatamente su letra aunque no logro recordar por qué la guardé yo, y no ella.

Si ahora estuviera la llamaría por teléfono y se la leería entera, pero, por qué escribiría una redacción taurina? no recuerdo haber hablado nunca con ella de toros  y eso que hablábamos de animales; le encantaban los animales. No habían perros abandonados en su horizonte ni hormigueros destruidos por las ruedas de su bicicleta, recuerdo que me los hacía esquivar todos. Ir a la montaña con ella era como entrar en un mundo aparte. Una vez estábamos haciendo esquí de fondo y se encontró un ciervo en el paisaje nevado, tengo fotos de aquello, del ciervo no, de ella...pero en su ausencia, mejor no lo cuento.

Nos conocimos antes de tener conciencia. Nuestras madres eran nuestras tías respectivamente. Compartimos 25 años llenos de  risas, de exámenes, de secretos, de temores y amores, faldas y pintalabios, canciones, el primer cigarrillo a escondidas, la primera peli erótica completamente ruborizadas..., el mar, muchísimos días de  mar y castillos de arena, el primer patinete, la primera bicicleta, la primera moto....y después, mucho después aquélla sensación tan vibrante y emocionante de pirarte lejos de casa recién estrenado el carnet de conducir tras la mayoría de edad... habíamos pasado tanto frío en las motos que la calefacción del coche la amortizamos el primer día. No he visto una mente como la suya....podían ser tranquilamente las once de la noche y oírla decir después de haber cenado "tengo antojo". Y el antojo fácilmente pordía tratarse de tener que ir a la otra punta de la ciudad a un bar que todavía sigue en pie y donde hacían y hacen las mejores banderillas de pepinillos con boquerones en vinagre. Y allí la menda y ella, a las once y media de la noche, perfectamente sentadas y ya cenadas, degustábamos los pepinillos con boquerones mientras repasábamos apuntes, temas íntimos y variopintos. Alguna vez he vuelto pero ya no es lo mismo, sus banderillas se quedan siempre en la bandejita.

Redacción. Una corrida de toros. (La transcribo íntegramente tal cual)

Eran aproximadamente las cinco y media de la tarde cuando me encontraba en un taxi camino a la plaza de toros. La corrida empezaba justo a las seis. Era la primera vez que iba a una corrida de toros. Cuando llegué estaban todas las entradas vendidas, extranjeros, polícias, gente por todas partes, aquello era una verdadera olla. El sol iluminaba la plaza de una forma muy brillante, hacía un día muy bonito. La gente se apelotonaba alrededor de la plaza y gritaban, que salga Manolo!!! Manolo era la estrella esperada, el mejor torero de Barcelona. La plaza era enorme y redonda. De repente sono una trompetilla o mejor una musiquilla que ambientó aquella tarde. Sonaba la trompeta, las castañuelas y algún otro instrumento. Salio el torero derecho y hecho, saludó al público y volvió a su sitio. La musica paro y el toro salio, era un toro muy  negro y robusto y tenía una cara muy feucha, con la pata derecha delantera fregaba el suelo y levanto un poco de polvo. Manolo el torero salio con la capa y dos vanderillas. El toro estaba muy animado pero el torero era muy bueno. Su traje de luces brillaba mucho bajo aquel sol. A Manolo le costaba mucho acertar, ya llevaria cuatro intentos y al fin salio el picador encima del caballo. El toro le clavo un cuerno al caballo, tuvo que salir de juego y entrar Manolo. Manolo hizo un pase muy bonito, una doble vuelta y finalmente el toro cayo al suelo con otra vanderilla clavada. El toro murio y se lo llevaron arrastrandole por toda la plaza. Manolo fue el vencedor de aquella corrida, se habia merecido la cola del toro.

Cursaba quinto de EGB cuando escribió esta redacción. No he podido evitar emocionarme mientras la transcribía y también me he reído porque la he visto, la he reconocido completamente, sus palabras, incluso su tono ha sido igual de sonoro y especialmente cariñoso...la he visto en medio de la "olla"...
Un día de octubre, se quitó la vida. Su novio se llamaba Manolo. Ahora esa coincidencia nos parecería divertida, ese torero que rondaba su imaginación a los once años ya le auguraba el nombre del que con los años sería su novio formal. Sin duda el mejor Manolo fue su torero, ese que brillaba dentro de su imaginación...

No logro recordar porqué la tengo yo, pero me alegro muchísimo de haberla encontrado, poder leerla, saber algo nuevo de ella.

martes, 14 de junio de 2011

Primeras impresiones de Londres.

Hay una dualidad persistente en Londres, una asimetría visual que la hace diferente y atractiva. Se respiran, se observan, se viven, unos contrastes muy definidos que seducen precisamente por la diversidad de estructuras, de infraestructuras y subestructuras que, civilizadamente, atraen y fascinan por la radicalidad de eficiencias, estilos y formas.

Londres es una ciudad viva, multicultural, multiracial, dinámica, madrugadora, alegre, atrevida, cosmopolita, vanguardista y extremadamente elegante. Sus treinta y tres distritos conforman una esperpéntica experiencia de grandiosos contrastes arquitectónicos en la que cohabitan radicalmente estilos y formas absolutamente vanguardistas. Hierro y cristal justo al lado de fachadas repletas de historia, que fueron erguidas con el gótico, el neoclásico o el  tudor y que no causan ninguna sensación de estridencia visual antiestética que quizá se esperaría al mezclar diferentes tiempos y estilos. Bellas asimetrías en el paisaje que hay que contemplar, sí o sí,  a vista de pájaro. El London Eye,  es la noria más grande del mundo situada sobre la ribera sur del Támesis, justo al lado del hotel Marriot y del acuario de Londres. Subirse es una experiencia obligada que no hay que perderse porque las vistas son realmente espectaculares.

 En cada cápsula o receptáculo caben cómodamente 25 personas. La sensación de vértigo es nula completamente, se puede andar tranquilamente de una lado a otro que nada parece moverse. Y sí, sé lo que estás pensando y se puede, se puede alquilar una cápsula  para dos y celebrar lo que sea con champagne.



Es un destino ineludible para todo tipo de viajeros. Urbanitas o no, quedarán seducidos, atrapados y convencidos por alguno de los distritos que redimensionan la románica Londinium.  Es el lugar ideal para los amantes del arte fuera y dentro de los escenarios, de la música, de los conciertos al aire libre, de la moda, de los curiosos tenderetes de libros, de los coloristas mercadillos en los que encontraremos frutas exóticas de todos los sabores y procedencias.

Londres contagia inmediatamente una alegría especial, tal vez porque todo lo que hay para descubrir es inacabable.

Esplendorosos parques atraviesan la ciudad, ensordeciendo el ruido de los motores de los coches y de las urgentes sirenas. Caminar, pedalear, montar a caballo o remar  por el Serpentine dejándonos llevar hasta los jardines de Kensigton Palace. Antes de llegar a los linderos del palacio nosotras colgamos los remos y  nos tumbamos complacidas sobre la hierba de Hyde Park  mientras los cisnes y los patos deambulaban y nadaban a pocos metros de nuestros cuerpos sosegados y entregados al único placer de ver como pasaba el tiempo.


 Y así, justificadas en el descanso british, nos dimos cuenta inmediatamente, de lo que significa disponer de estos espacios verdes en pleno corazón de una ciudad de dimensiones casi faraónicas sin llegar a ser egipcias.
 Un picnic es lo suyo.
 Están remodelando Kensigton Palace, concretamente el jardín de la solariega mansión está levantado completamente y varias grúas están instaladas en la parte trasera, aunque en esta foto no se aprecie, en la siguiente queda convenientemente explicado.




 La verdad es que daban ganas de estrenar un lienzo en blanco.



Ya sé que a veces lo clásico me puede, pero siempre que regrese a Londres, repetiré St.James Park antes que Hyde Park, lo prefiero porque es un parque realmente acogedor, fue el primero que visité  la primera vez que viajé a Londres  y además es un lugar muy querido por los londinenses de toda la vida. Es el parque más antiguo de la ciudad y está rodeado por el palacio de Westminster, restos del Whitehall, St.James Palace y el Palacio de Buckingham. Las escenas junto al río son realmente fotogénicas y tan solo unos metros por encima de nuestras cabezas, en las copas de los árboles y entre sus ramas, unos mil pájaros sobrevuelan el parque, unas cuarenta y cinco especies distintas en época migratoria, y es facilísimo, compartir un trocito de césped con una o varias de las simpáticas ardillas que habitan el parque, también las hay en Hyde Park, y fantásticos caballos. No hay que dejar de ver los exhuberantes parterres de  rosales que  permanecen florecidos todo el verano y que contrastan delicadamente sobre el tapiz de la hierba.

Voy a dividir el viaje en unos cuantos post que iré colgando seguida o intercaladamente con otros.

domingo, 5 de junio de 2011

El peso de la gravedad.

Una agradable sensación ingrávica lo había transportado fuera del edificio. No sentía ni frío ni calor y tampoco tenía la menor idea del tiempo que hacía que se había quedado dormido. Junto a él, centenares de hombres como él, flotaban verticalmente por encima de los tejados de la ciudad.
Su reloj de muñeca se había detenido. Apartó la mirada del minutero y de repente,  una fuerte luz cegadora se canalizaba al final de un túnel. Su futuro más inmediato parecía depender de aquella luz; no tenía miedo, de hecho cuanto más se acercaba al haz de energía lumínica,  miles de imágenes ya vividas se sucedían en su mente....y volvió a ser un niño en los brazos de su madre y un adolescente prematuramente adulto, archivando papeles en el despacho de su padre. Volvió al tórrido verano de Elena, al cálido otoño de Maribel, a la exultante primavera de Clara, y al invierno... al invierno de árboles desnudos, de casas frías, de bolsillos escasos, de meses que se sucedían eternos, y revivió esas horas, aquéllas horas de profundas soledades en las que tantas veces había recobrado el aliento con el apoyo y ánimo de su padre....

Padre! sus ojos ahora se llenaban de lágrimas al tener a sus hijos, bebés, de nuevo en brazos, aquéllas dos responsabilidades que tanto amaba, aquéllas noches de insomnio obligado que ya no recordaba, aquéllos biberones fríos y bañeras demasiado calientes, aquéllos tiempos en los que la inexperiencia y agotamiento se pagaban caros a final de mes... jefes descontando retrasos y perdonando ausencias justificadas, tiempos de discusiones absurdas con su mujer...toda su vida pasaba en simples imágenes, todos sus esfuerzos, todas las alegrías y metidas de pata,  inexorablemente regresaban. Inefables.

Isabel!, la mujer que le había llenado tantos momentos de soledad, tantos días enteros, con sus miedos, con sus sueños, con su ternura, fiel o infiel, siempre se había sujetado, erguido a su lado, permanecido incansablemente amiga,  y también,  valiente enemiga para bien, sí, Isabel... era la culminación del amor y del deseo, la consecución de sus fantasías y de sus agonías...

Pero su abuelo lo esperaba. Era la única silueta que lo esperaba en el umbral de la luz cegadora al final del túnel. Sus recuerdos y los millares de imágenes lo mantenían ingrávico en mitad del túnel, pero su abuelo, su querido abuelo, estaba allí, al otro lado. Alcanzó sus brazos.


Ninguna palabra hizo falta para llenar de esperanza el final de aquel túnel, pero de repente, el abrazo de su abuelo se difuminaba con la luz, se desvanecía igual que se desvanecía aquélla cegadora luz, de nuevo su cuerpo flotaba cerca de los edificios, y aquéllos ascensores invisibles que antes lo habían subido al túnel estratosférico, ahora emitían una locución terrestre que se escuchaba amplificadamente: "Hora de la muerte 22:22." Vió la hora en el reloj de la escéptica UCI, en los monitores que él y sólo él, podía culpar de  sordomudos y asesinos.
                                                                     Regresó.


                                                                    Para quedarse.