jueves, 26 de enero de 2012

El hábito no hace al monje

Según Isabel Guerra, sus vocaciones han corrido paralelas desde la adolescencia: fue una niña rebelde que quiso pintar y amar a Dios, busca al pintar... "la Belleza, la Luz, la Bondad, la Verdad y la Hermosura, con mayúsculas, de donde emana toda belleza entre nosotros. Cada cuadro tiene su propia historia, su vida, y en cada uno pone todo su corazón". 


Confío en tu palabra


Meditar tus maravillas


Visítame con tu alegría 

Tu dulzura con nosotros.

Saciar la sed de los humildes.

Sobre ti amanecerá su luz.


Busco en mi corazón el paso de tu brisa.

Seguridad en la esperanza.

Tú me sondeas y me conoces.

No creáis que la vida monástica la ha apartado de las preocupaciones terrenales, está convencida de que este mundo no puede gustarle a nadie, su obra contiene un mensaje de esperanza:


 “La belleza es posible, no todo está perdido”. 

Cuando estuve en Toledo pude contemplar dos de sus pinturas colgadas en una pequeña sala dentro de la Catedral. Reconocí su obra porque ya había oído hablar de la "monja que pinta" y lo primero que me vino a la mente fue ese refrán que dice "el hábito no hace al monje", por su doble vocación. Es autodidacta y sus cuadros ya se cotizan por encima de otros grandes profesionales. Siempre he creído que una monja debe retirarse un poco del mundo, allí en la mística, para ser capaz de transmitir mensajes no contaminados, tan necesarios y a la vez tan avasallados y derrotados en esta sociedad tan perfeccionista del miedo y contorsionista de "bondades".

Saliendo un poco del contexto cristiano y mirando únicamente el humano, es fácil ver en sus lienzos todos esos sueños perdidos.

Después de orar con los pinceles, los titula con mensajes cristianos y al leerlos comprendo que  aparentemente buscamos todas esas cosas en un semejante, tal vez reconocemos en éllas cierto anhelo al escucharlas o, tal vez es nostalgia de una bondad y simpleza transparente,  no todo está perdido... mientras que la inocencia se va y en su lugar se instala la astucia, la desconfianza, el miedo, la inseguridad,...podemos mirar dónde estamos, en una sociedad donde todo se parodia, donde todos los candeleros tiemblan tanto que las velas, la luz, el calor, se apaga. 

Luz, necesitamos luz, esa que se centra encima de las verdades y que no las ensombrece de impotencia.

Este es uno de los lienzos que hay en la Catedral de Toledo, allí es enorme o así me lo pareció cuando la serenidad se coló por unos instantes dentro de mi.



Quien ama irradia luz.


jueves, 19 de enero de 2012

En-redados

Llovía a raudales encima de la autopista, los rayos agrietaban el cielo de lado a lado y tras el estruendo del trueno los segundos le confirmaban que se hallaba exactamente en el ojo de la tormenta. Conducía en tensión,  con la espalda rígida bajo la expectación que le provocaban los limpiaparabrisas vapuleando a todo trapo las densas cortinas de agua que ondulaban la visión de las lunas de su coche. A pesar de todo, en cada eléctrico estruendo percibía la compañía de millones de átomos que con gran omnipotencia escenificaban su callado dolor, un dolor que por fin fluía ante la humanidad con cada estallido del cielo.

Encendió la radio con el sin sabor de  no poder bajar  las ventanillas para fumarse un cigarrillo, como aquel idílico pitillo que se fumó estirada en una góndola conducida por un gondolero que entre susurros entonaba un  sole mio potencialmente perturbador, traspasaron Rialto, se colaron hasta la casa de Marco Polo y en la romántica neblina se quedó mitificada su última bajada por el gran Canal de Venecia. Quién le mandaría ciberenamorarse de un hombre que la engaña con otra virtualmente?...o era real? si se había enamorado de un ser platónico la traición no podía ser real, tenía que ser igual de platónica!! discutía la realidad cada día con  platón y platón hacía todo lo posible para cegarla de pasión y meterla en extraordinaria confusión, con el acierto del sabio hacía demasiado tiempo que no lograba enamorarse de un hombre real, los bits se colaron por la red y navegaron hasta desquiciar al realísimo Eros terrenal, le destruyó  todas las puntas de flecha, y por más que la perseguía en el mundo real, Platón ya la había conquistado primero en un inesperado, maravilloso e inolvidable ataque cibernético.  

Soltó el pedal del gas y con el mismo pie frenó todo lo que prudencialmente pudo para no duchar a los motoristas que, bajados de sus motos, esperaban a que la tormenta cesara bajo los contados puentes de hormigón que cruzaban la autopista...fue entonces cuando vio una mochila en el arcén y la silueta de un hombre joven estremecida por el frío, sin pensar detuvo el coche a unos cuantos metros del puente y de aquella mochila, miró por el retrovisor y el hombre se apresuró hacía el coche.

No pensaba hablar con aquel hombre que apresuradamente se dirigía hacia su coche sino era por mail...lo llevaría y punto. El individuo calado hasta los huesos abrió la puerta, se quitó el abrigo de lana y le dió la vuelta, se sentó y lo acomodó encima de sus piernas...fue entonces, en medio de un expectante silencio cuando sus miradas se llenaron de análisis intuitivo y de amabilidad forzada rozando el misterio.

Te llevo, pero no sé a dónde vas...

A la frontera sin falta y tú?

Yo me quedo a 170 kilómetros de la frontera...más o menos...
No le quitaba el ojo de encima sin soltar palabra...estaba completamente empapado de agua...
Arrancó de nuevo incorporándose a los imaginarios carriles desfigurados por el agua.
Cómo te llamas?
Jérome.
No tienes acento francés.
Mi madre es italiana.
Y una vez en la frontera te quedas en francia o vas a italia?
Estás casada?
Por qué me lo preguntas?
No llevas anillo...
Dudaba de si estaba intentando ligar o de si el tipo había hecho profesionalmente inventario...
Pretendes robarme?
Te doy miedo?
Un poco.
Por qué?
No lo sé, no preguntes, hoy me da miedo todo...
Pero has parado.
Sí, tal vez por eso...
Por qué? querías que un autoestopista te robara?
No, no tienes pinta de ladrón.
Y de que tengo pinta?
Pues así por encima...de asesino de duchas...
No se reía, ella tampoco...
Y qué pinta tienen los asesinos?
Depende de si son asesinos en serie, asesinos de poca monta, o mercenarios...
De poca monta?
Si los que sólo se cargan al cónyuge...
Pero cómo los distingues?
No los distingo, sólo leo.
Ya! novelas de intriga...
No, leo titulares, de la prensa nacional e internacional.

Una semana después su cuerpo apareció sin vida a seis kilómetros de la frontera al lado de una mochila.
El terrible hallazgo se hizo titular en los periódicos y cientos de mujeres sintieron miedo al mismo tiempo que   cientos de hombres sintieron horror, los cientos se sumaron y se convirtieron en miles de personas que decidieron encerrarse en sus casas...en su intimidad ideal en esa asepsia mágica que interfiere y dificulta el trabajo de Eros y se lo sirve en bandeja a Platón.

Las mujeres y los hombres ya no son auténticamente accesibles a los pecados carnales,  ahora sueñan que lamen y sueñan que besan, ahora son avatares de sirena que se enredan en la red para navegar en mares platónicos.





jueves, 5 de enero de 2012

El sabor del caldo castellano, sabe mejor cuando ha reposado ;D

Me gusta viajar, escuchar el sonido siempre cálido de una sonrisa amable, observar la mirada indiscreta del observador, chocar mis retinas con las suyas, escuchar la música que suena en el camino que compondrá la melodía del viaje...me gusta invertirme en los desaires y descubrir que dejo de ser turista de guías y mapas para escuchar el lenguaje directo que susurran los muros y murallas.

Me dejo llevar por el caudal encantador que aceleran los ríos y encuentro fácilmente un suspiro mental, una pausa artificial que se tercia en las aguas verbalmente silenciosas de un pantano...paz, quietud, dimensión, medidas...volúmen, metros cúbicos que desplegaran su gracia transparente al abrirse las compuertas de la presa, atrevidas al salto clavarán sus tacones en el peaje del río, circulando como dos largas piernas vestidas en sofisticadas medias de seda, inundándolo todo con su gracia derramada tras cada paso...

Se escaparán los minutos en algún prado verde mientras reposo acarameladamente la mirada en las hurgadas líneas aradas que batieron la tierra discriminando los verdes y dorados explayados, patrimonio cuadriculado desde el cielo, en las agudas pupilas de las aves.
Caminaré ajena al miedo, penetrando accidentadas gargantas de valles flanqueados por buitres... oftalmológicamente perdida en sus alas oscuras me descubriré de repente al atardecer, languidecida en el transcurrir del ocaso, sorprendida en el infinito de almivarados naranjas y rosados que se desmayan en el horizonte de la bella dehesa.

Resucitaré! tal vez en algún pueblo pintoresco de casitas de piedra, volando como los pájaros, disparando toda mi anatomía al viento, planeando encima del aire con permiso o, sin permiso y sin aire...agitando las alas con el impulso ferviente de la sangre, pulsátil, efervescente que calienta mi cuerpo y conmueve mis mejillas expuestas a la intemperie bajo las luces del cielo, progresando en la humildad de unas alas abiertas, gemelas, elegantes, seguras, afiladas, directas, desenfrenadas y claras...casi siempre indulgentes revoloteando por encima de los tejados...ya estoy en Toledo, al abrigo de los Cigarrales y al descubierto en sus adoquinadas calles.
Mujer de rizos castaños, callejeando claros y oscuros adoquinados, saboreando aromas, gentes, sus caldos... tirabuzones cuando los rizos cruzan una calle donde se escuchan agudos sonidos infantiles en alta fidelidad acorralados en el embudo de una plaza. Hija, hermana, amiga...parte física del paisaje dentro de esas cajitas chinas que disparan flashes inmortalizando momentos, instantes que volverán algún día exaltando la memoria convertida ya en recuerdo dulce...recuerdo...el inefable pasajero del tiempo que ilumina el pasado.

Deambulo, doy vueltas, me paro, arranco el paso firme y caprichoso,  luego me detengo sin sabor en los labios mojados por el caño limpio y fresco de una fuente escondida en el silencio desagrupado que se corta en una plazoleta abandonada de turistas.

Batallas, piedras, muros, cañones, caballos y espadas, ballestas...pecados, virtudes que legitiman historias, soy reina y soy princesa de falsos castillos y reales Alcázares, de pueblos amurallados...atrás dejo la monarquía, en las calles y callejuelas de las juderías y en una intersección, me meto de lleno en el clero de las Carmelitas Descalzas que caminan penitenciando con sus pies desnudos, entre los adoquinados suelos que conducen sobre conchas al alivio y sosiego de todos los males.

Me cruzo en el silencio de una monja de clausura, enmudecida en la quietud de un patio de arcos y limoneros sin limones, soy entonces ruido callado, síntoma del silencio impuesto, no aguanto, no resisto y me rebelo libre, inconfundible estruendo del pensamiento, silencio roto que no obedece a nada como el pentagrama de notas que agita la brisa, patinando en las hojas de los árboles centenarios, estrellando sus notas en el otoño del paisaje.

Finos aromas frutales, de especiadas notas, me llegan al olfato espaciados, sinuosos, expresivos, exquisitos, exagerados, perennes, asoman por el Duero tintos y se infiltran en Rueda blancos, del tiempo o fríos, acompañados de la caza, del pasto, del corral o del huerto...qué rico pasar por los hornos y fogones de Cándido y sentarse en sus mesas de blancos hilos tras las cristaleras plomadas para saborear atónitos entre perdiz y cochinillo los gloriosos arcos del acueducto de Segovia.

Abrires de ojos, tantos pares de ojos como pares de arcos, despertando en la neblina helada o caminando encima de sus noches como estrella fugaz, brillante, enigmática, elegantemente engarzada como un brillante en el frío castellano...orgullo, viento, lluvia, rocío, hierro...soy nieve, soy agua, soy destello, una de esas piedras, o tal vez cristal...lo soy todo y no soy nada...

Cruzo sobre ruedas pueblos olvidados y caminos sin huellas ni pisadas, veo cientos de aceras gastadas, cientos de peldaños pulidos por huellas innombrables, todavía huele la sangre derramada? ya está seca, ya es polvo...alguien en silencio todavía se pregunta qué diferencia hay entre el polvo y el serrín...pues quizás un reino o la libertad de todo un pueblo...

He dormido en camas espectaculares, espectacularmente blandas o espectacularmente duras, he dejado mis sueños en todas las almohadas y he comido rico, muy muy rico, pero de todo...de todo, todo, lo mejor de lo mejor fue...

bajar las ventanillas del coche y sentir de nuevo tu olor metido en mi cuerpo, sentir tu abrazo, tu mirada clavada en mis retinas, tu voz inquebrantable diciéndome "eres mía", tu piel mediterránea, tu cuerpo dulce y salado y la clara melodía de tu acento, la ternura de mi cama, la comodidad de mi colchón, el olor amaderado de mi casa, mis cosas, mis sueños, los de siempre...metidos en mi almohada.