miércoles, 15 de agosto de 2012

GRISES

Cuando íbamos al colegio cada mañana y al regresar después a casa, pasábamos por delante de un instituto que ocupaba la mitad de una manzana. En una de las estudiantiles fachadas del edificio, un día, entreventanas pintaron un grafitti en negros, grises y blancos.
Las formas que componían el grafitti se colaban cada mañana por mis infantiles pupilas sin apenas trascendencia, me resultaban extrañas e inentendibles, abstractas y en cierto modo vacías aunque despertaban en mí una cierta curiosidad. Pocos años después, en una clase de historia y ya con la mirada de una adolescente precoz pero no por ello distraída de las clases, el profesor Berastegui, pipa en mano, nos hizo abrir el libro por una página convenientemente ilustrada.



Mientras Berastegui nos explicaba el contexto histórico y social de aquél 26 de abril de 1937 ocurrido en Guernica, la gama de negros, grises y blancos del graffiti alcanzaron significativas formas en mi mente, terroríficas, incendiarias, pacíficas, humanitarias, supongo que residualmente, el efecto conseguido podría ser equiparable a escuchar Imagine de John Lennon.
Berastegui, era un buen profesor, de mirada aguda, de ferviente oratoria, casi sudaba cuando nos decía: son las caras de las víctimas inocentes cometidas por el cruel bombardeo alemán en pleno desarrollo de la Guerra Civil española que enfrentó el gobierno de la República con el ejército de Franco...

Mientras los soviéticos de Stalin ayudaron a la República, Franco obtuvo ayuda material y humana que no humanitaria, de la Italia de Mussolini y de la Alemania de Hitler. La aviación alemana emprendió una cruel iniciativa y "sin avisar" a Franco, los aviones Junker alemanes de la Luftwaffe realizaron un bombardeo-alfombra contra la desprotegida Guernika.

La razón del ataque no podía ser la existencia de depósitos de armas, ni de cuarteles o tropas, ni de objetivos estratégicos ni que la villa fuese un nudo de comunicaciones. Y es que GuerniKa carecía de cualquier importancia militar o estratégica.
La razón del ataque militar por lo visto no fue otro que probar en fuego real los nuevos aviones y su armamento ante el avecinamiento de la Segunda Guerra Mundial.



Para explicar lo inexplicable, Franco en una delirante declaración, culpó a los republicanos que así habrían conseguido una excusa bombardeando una ciudad de su zona para poder acusar a los nacionalistas de Franco. En Guernica había iglesias sí, conventos, todo lo que la República estaba interesada en incendiar pero los aviones eran alemanes.
Toda la prensa mundial "informó" de lo acontecido en Guernica y cuando no lo hacían, especulaban... Pablo Picasso estaba entonces en París y leía los periódicos, si os fijáis su obra tiene un punto de sutileza sensacionalista y especulativa conseguida con las tonalidades grises, blancas y negras que perfeccionan el papel de periódico.



La composición del cuadro nos evoca una sonoridad a diferentes escalas auditivas, los personajes gritan, gesticulan mientras mueren bajo las bombas que con todo acaban. Una característica que el autor utiliza con frecuencia es la representación simultánea de varios planos en los rostros, como si los viésemos a la vez de frente y de perfil, de ahí un ojo diferente del otro, produciendo una visión globalizadora que junto al periódico hace que la obra sea entendida en tiempo real desde la piel civil de Guernica y como un corresponsal de prensa desde Guernica para París...

La denuncia de la violencia siempre es ruído intemporal en el mundo, ha sido siempre utilizada como un canto contra la sinrazón contra la destrucción y la muerte. Picasso pinta a las cuatro mujeres en actitudes desesperadas, son la población civil indefensa, pero también destaca al militar caído en la defensa y a los animales, ajenos a la locura humana, inconscientes de la barbarie.




sábado, 11 de agosto de 2012

Speranze di Liberta

En qué piensan las estatuas cuando el contraluz enmudece la rúbrica del escultor?


Qué peregrina entre élla y el contraluz de un Miguel Ángel borrado de los libros de arte e historia?. Qué nos contaran las estatuas cuando las contemplemos sin prejuicios, cuando seamos capaces de olvidar su nombre?



En qué pensaremos cuando sus pupilas tengan forma de corazón?





Qué sucederá cuando la ignorancia nos permita hallar algo que jamás se ha escrito?

lunes, 6 de agosto de 2012

Bonnie and Clyde

Os acordáis de Clint Eastwod en Million Dollar Baby?



Tenía algo.

Tal vez la hostilidad sellada en su mirada de tantos golpes recibidos en el ring. Sí, eso tal vez  explicaría por qué hay hombres que no saben realmente quienes son hasta que el vaho de la ducha no empaña por completo sus rostros en el espejo porque realmente, hasta que esto no sucede, no dejan de autodestruir lo que hasta ahora veían reflejado. Ese interés por devaluar lo que uno es interiormente, puede delatar una hostilidad que termina siendo la protagonista de la desdicha que los envuelve. Hay algo intenso, muy intenso que tal vez uno tenga que admitir de sí mismo y en esa aceptación comienza el camino.

Hace algún tiempo  me crucé con una mujer que escondía el rostro tras unas gafas oscuras debajo de los fluorescentes del supermercado. Las gafas de sol, siempre he pensado que sirven para reconfortar la mirada bajo una luz excesivamente molesta, para ocultar unas ojeras después de una juerga intempestiva o para que nadie se cuele a través de tus ojos hasta el fondo de tu alma, así que en realidad fue su pose acongojada y asustadiza lo que me llamó la atención y el gesto repetitivo con el pelo intentando ocultar lo que sus gafas no lograron que me pasara totalmente desapercibido.

Ella me siguió y se acercó hasta que mi bolso se rozó con el suyo.

El moratón tenía mal aspecto y por el color parecía reciente, de un día o dos.

Intenté hallar un instante más cordial entre nosotras que lograra tranquilizarme a mí y a ella...
Has probado los tomatitos cherry abiertos por la mitad después de pasarlos por la paella y espolvorearlos por encima con queso parmesano?

No, me indicó con una leve sonrisa.

Estás bien? continué...

Pero entonces ella arrancó el paso hasta un lugar del colmado donde podía ver la calle tras las cristaleras, el hombre que ella miraba cada tres o cuatro pasos era un individuo que charlaba con alguien a través de su móvil, la intución me hizo retirar la mirada o fue el miedo o tal vez el malestar que me provocaba ver al tío que la atemorizaba cada día de su vida, quizás también la preocupación que me despertaba aquella mujer buscando mi cercanía sin esbozar apenas ningún sonido auditivamente tangible.

Y mientras me subsanaba el temple entonces de repente el individuo de la calle dejó de conversar por el móvil y con gesto marcial le señaló a ella su reloj de muñeca con cara de pocos amigos, un gesto que ella acató sin pausa.

Espera! quieres que nos tomemos un café un día de estos, vives cerca?

Sí me gustaría, pero no, no, mejor no.

Su voz era como un hilo de seda frágil y a pesar de su miedo y sus negativas sentí en su gesto la necesidad de envolverme, de retenerme.

Le dí mi dirección sin papel y su respuesta no me tranquilizaba...
No necesito tu ayuda, mi marido se altera con frecuencia pero después es bueno.

Tú también eres buena. No dejes que te pegue.

Olvídame, y no digas nada porque lo negaré todo, esto me lo hice un día que iba bebida ya no me acuerdo cómo...

Su tono ahora era de lija y sus palabras lograron retraerme.
Perdona...siento haberte molestado...de repente me entró una vergüenza brutal.

Pasaron los días y el timbre de mi casa no fue pulsado por sus dedos temerosos, tampoco sucedió al cabo de unos meses.

Hay amores que al encontrarse suman un total de dos fugitivos, aquella Bonnie no parecía tener a un Clyde en su vida aunque en algún momento del día a ella, le pareciese que sí, que podía serlo...