lunes, 29 de octubre de 2012

Lo Imposible

Entre esta cálida imagen

                                                                    y estas otras...

                                                                 




                                                                pasó Lo Imposible.

Dicen que la historia de todos aquellos que perdieron la vida engullidos por el devastador tsunami, ocurrido en Tailandia, el 26 de diciembre de 2006, no queda suficientemente reflejada en la cinta que J.A. Bayona ha lanzado al séptimo arte.


                                                                              Lucas

Y,  puede que estén en lo cierto, puesto que no se mencionan a las víctimas ni al principio, ni al final de la cinta. Creo que el filme no ha pretendido ser un homenaje a esas víctimas. En Lo Imposible, lo que vemos, es la historia de un milagro.

Es una historia estremecedora en la que  para mí fue inevitable no pensar en la suerte. En su faceta caprichosa a la hora de elegir quién será tocado por ella o,  en su faceta más despótica a la hora de arrojar a todos los demás fuera de su gracia. Aquí lo milagroso, es que la suerte como instrumento  coincide en salvar a cinco miembros de la misma familia y aunque los más escépticos, puedan poner en duda la existencia de la suerte y sus dotes caprichosas, no puedo dejar de pensar, que esto va más allá de una simple casualidad del destino. Estos milagros, siempre han corroborado de alguna forma, que las personas parecemos estar predestinadas y que la suerte actúa únicamente como instrumento para favorecer o desfavorecer tal resultado. Cinco personas de la misma familia se salvaron estando igual de expuestas al tsunami, que las otras personas que compartían en ese instante catastrófico los exteriores del complejo hotelero inundado, avasallado, exterminado de repente, por un fenómeno de la naturaleza.

A falta de explicaciones más científicas podemos seguir creyendo en lo que nuestros ojos han visto y calificar el suceso familiar post-tsunami de milagro,  porque las escenas del terrible oleaje, son tan demoledoras, tan agobiantes, tan sufridas por el espectador desde su objetiva butaca, que me parece loable calificarlo  de auténtico Milagro.

Es impresionante que alguien haya podido resistir toda esa fuerza sobrehumana sin sucumbir al primer embiste de ola, ola que no es ola como tú y como yo entendemos, es algo inaudito, es una masa de agua descomunal despistadamente lanzada por las entrañas de un Dios soberanamente incuestionable a una presión, capaz de reventar edificios, muros, árboles perfectamente enraizados, en fin, todo lo que esté a su alcance.

Cómo no pensar, en todos los que perdieron la vida y en todas aquellas personas que sobrevivieron y a pesar del horror, del pánico, de la desolación, del shock mental, del daño físico, no quisieron apartarse de aquel complejo hotelero con la esperanza, con la desesperación de encontrar a sus seres más queridos...es terrible, es como una pesadilla interminable para esas personas no predestinadas a sobrevivir o a morir juntos,  y es que en un minuto,  el milagro de la vida  puede desvanecerse para siempre delante de nuestros ojos.


Lucas (Tom Holland)  me ha contado que un aspirante a valiente, necesita sentir miedo.  Es un niño  que tuvo que crecer apresuradamente en cuestión de horas, días, en contra de la naturaleza....si lo sigues de cerca, gestionará tus emociones hacía un lugar en el que necesitarás reencontrarte con los valientes brazos de tu padre.


María (Naomi Watts), en sus horas bajas, me ha contado que un ser humano adulto nunca llega a perder la vulnerabilidad de cuando era un bebé.

A los dos hermanos pequeños, a uno agradecerle que tuviera pis en un momento crucial, al otro le agradezco que cuidara de su hermano más pequeño tal como le prometió a su padre.



Al padre (Eward McGregor), creo que el destino le encomendó moralmente la peor parte cuando tiene que tomar la decisión de dejar a sus hijos más pequeños, demasiado pequeños, en las montañas a cargo de unas personas completamente desconocidas que además están en situación de shock y pánico, para ir a buscar a su mujer, María, y a su hijo mayor, Lucas. No me parece criticable su actitud en un momento en el que él no sabía si su mujer y su hijo mayor estaban juntos o separados, vivos  muertos o moribundos bajo los escombros, él lo que sí sabía es que los dos pequeños, estaban vivos.

La interpretación, los personajes son muy creíbles, los vives intensamente, la puesta en escena del tsunami impresionante y lo que lamento, lo que creo que martiriza la película son los diálogos, en algunos momentos pésimos, y la necesidad artificial, cargante, de sobre atormentar a un público que es suficientemente sensible, humano, traspasable, hay escenas que para mí están ahí, con la única intención de hacernos sufrir gratuitamente, este detalle, es capaz de destrozar una película basada en un hecho real para convertirla en algo que se me escapa de la realidad, por favor! esos planos en los que ves al padre pasar un minuto antes por el mismo sitio que pasará su hijo un minuto después, para no encontrarse!, me parece digno de una película de asesinatos, de cornudos apunto de saber que lo son, el suspense aquí es demoledor, es inhumano con el público que es padre, que es madre, que es hijo, hermano, persona....yo no soy una experta en cine, pero esto desde un punto de vista cinéfilo es destrozar una historia con el único fin de hacer sufrir a un público que no es insensible, en la que los actores protagonistas ponen interpretativamente las cosas en su sitio, en la que su nivel de trabajo es brillante por la humanidad que transmiten...en fin, que las cámaras deberían ser lo más parecidas al ojo humano, a ese par de ojos que no necesitan los martirios de un director de cine inseguro de la historia que a todos nos ha traspasado, que nos ha hecho llorar de emoción y estremecernos de miedo. Si la has visto, seguro que este punto, justamente en ese punto, te fastidia tanto como a mí, con lo magistralmente que trató el momento tsunami, las vivencias de Lucas, de María....hay un espacio impreciso ahora mismo para mí recordarlo, en la que el director exprime la historia, de manera que el zumo, ya no es zumo, es otra cosa.