domingo, 23 de enero de 2011

Una mujer del siglo XX

En una ocasión a  Don Camilo José Cela se le escuchó decir: "Hay dos clases de hombres: quienes hacen la historia y quienes la padecen"

Tengo la certeza de que el término "hombres" tiene aquí un significado de géneros generalizados en el que, el género femenino, no está para nada excluido. Recordando sus sabias palabras y sin un finito que humedezca las mías, me viene a la mente María Moliner: una mujer que hizo historia.





En este archivo se recuerda la que tal vez fuera su labor más grande y hermosa, pero lo cierto es que María Moliner continuó alzando un interesante legado para nuestra cultura durante la época de la dictadura.
Elaboró un Diccionario que tardó quince años en escribir a partir de decenas de miles de fichas que, cuidadosamente iba seleccionando; las elaboraba con la lengua viva reflejada en los periódicos, con la guía de los mejores diccionarios españoles y con la orientación del británico Learning dictionary. Su estupenda y valiosa labor quedó impresa en dos tomos con tres mil páginas que se publicaron por primera vez en el año 1967.

Gabriel García Márquez, gran admirador de la muchacha del jersey verde, alabó su diccionario hasta el punto de pronunciar éstas palabras cuando un periodista le inquirió por el Moliner: "Es casi dos veces más largo que el de la Real Academia y para mi gusto más de dos veces mejor".

Y María añadió en su momento: "Desde luego es una cosa indicada que un filósofo entre en la Academia y yo ya me echo fuera, pero si ese Diccionario lo hubiera escrito un hombre, diría: ¡Pero y ese hombre, cómo no está en la Academia!". Sus palabras me hacen reflexionar en el verdadero sentido y valor de las cosas, porque el incierto destino no es  indulgente y sacude, sacude y lo hace a veces, con gran ironía, su destino (Alzheimer), se lo arrebató sin miramientos; lentamente le fue borrando todas esas palabras con sus descripciones, y por otra parte, es asombroso como a veces se puede tener una avanzada visión de los acontecimientos que están todavía por suceder, me refiero a su  "y yo ya me echo fuera" que ahora también se podría leer como parte de esa ironía del destino; aunque en realidad, y por no quitarle mérito fue su personal y  elegante forma, (la única que pudo permitirse) de zarandear a los machistas que la dejaron sin asiento en la Academia. 

Quiero recordar a Don Rafael Lapesa y a Don Dámaso Alonso, con especial cariño, ya que fueron los únicos que se atrevieron a proponerla en el año 1972,  para que ocupara un reconocido sitio en la Academia.


Nuestra historia está repleta de grandes mujeres que entretejían nuestro futuro dentro de un marco social, político y apolítico (dictadura),  absolutamente distinto al nuestro. Me sensibiliza que hoy seamos mujeres que nos sentemos en la Academia, que ya no sólo hayamos conseguido ser Directoras de un Departamento de Cultura, sino que además seamos Ministras, Diputadas y Alcaldesas...que hayamos subido en cohete a luna y dejado allí nuestros tacones, que encumbremos el Everest y que nos acostemos con un Goya; pero, independientemente de todos éstos  maravillosos logros, tengo la triste sensación de que muchas de ellas, han quedado y van quedando en el olvido, aún habiendo dejado una huella indeleble en nuestra cultura, en nuestra historia, no se las recuerda con suficiente relevancia y exaltación. Hemos pasado del blanco y negro al color, dejando muy atrás la intensidad y la constancia que esas mujeres invirtieron para salir en la foto.


Gabriel García Márquez, apuntó en el País del 10 de febrero de 1981, pág. 9; " María Moliner, la mujer que escribió un diccionario". Su gran admirador no pudo olvidarla y con este agudo lance de fondo siguió rompiendo lanzas a favor de una mujer que jamás llegó a conocer personalmente. 

María Moliner tuvo cuatro hijos, dos de ellos ya fallecidos. Es un orgullo para mí recordarla y tenerla cerca de mi butaca de lectura; su gran ilusión sigue llegando a nuestras casas, mis ojos se siguen abriendo para llenarse de eso tan bonito que nos dejó: la Cultura. 

12 comentarios:

Ricardo dijo...

Gemma, me encanta que ensalces a una persona que tanto me ayudó a la hora de entender el significado de cosas que iba leyendo. Es la clásica mujer de la que uno se enamoraría con que sólo te dijera "hola". Era inteligente y tenía claro que abarrotando de personas las bibliotecas, se erradicarían gran parte de los problemas de cualquier sociedad.
El que me produce "urticaria" es Cela. Seguro que cada vez que oigo su nombre no puedo evitar acordarme de su etapa de censor.
En cuanto a que no se recuerda a estas mujeres, teniendo en cuenta lo que aportaron, creo que, siendo bastante cierto, es ley de vida y, además, siempre hay personas como tú que de vez en cuando las sacan del ostracismo. Imagínate los humanos que tuvieron el atrevimiento de legarnos unas lenguas, ¿quién se acuerda de ellos? ¿que esfuerzo debieron realizar?. Imagínate un mundo sin música.
Voy a acabar con los "imagínate" y acordándome de una amiga que me decía con frecuencia: Ricardo, me barrunto que este mundo sólo tendrá arreglo cuando lo gobernemos las mujeres. Mi contestación siempre era que podría ser, pero que no todas valían.
Que descanses, un beso y buenas noches.

Gemma dijo...

Ricardo,

Traje la cita de Cela por varios motivos; uno de ellos era porque las mujeres antes de hacer historia han tenido que padecerla, en este caso por ser mujeres.

Yo no creo que el mundo tenga arreglo únicamente en manos de las mujeres, no me gusta excluir al género masculino que tan interesante e inteligente me resulta en ocasiones, sería por mi parte una contradicción enorme.

Quiero un mundo justo, al pan pan y al vino vino, quien se lo suda que lo disfrute y que se le reconozca.

Afortunadamente como ya he dicho la mujer hoy, ya ha conseguido situarse y que se le reconozca el mérito.

Pero al igual que no imagino un mundo sin música tampoco quiero olvidarme de esas personas, y más cuando nos dejaron huellas en el camino, pienso que muchos no habrían sido los mismos ni nosotros estaríamos donde estamos ni seriamos lo que somos. Hay mucha gente que no ha crecido con el Moliner en la estantería de su casa, pero hubo mucha gente, que sin tele, sin música y sin radio tuvieron un libro gracias a esta señora. Ya solo por eso se merece mi post. Su diccionario merece también mis alabanzas pero sobre todo su carácter y su personalidad, su amor por la cultura que la llevo a tener ese deseo de que llegara a todas las casas posibles, algo que leer...imagino esa época, en la que las horas pasaban tan lentas...un libro en las manos no era tan solo una forma de culturizarse sino también de soñar despierto :D

Un beso Ricardo y gracias por tu visita.

Novicia Dalila dijo...

Fantástico post, Gemma. Enhorabuena. No conocía de cerca la vida de esta mujer valiente, inteligente, osada, rompedora. Un gustazo enorme conocerla de tu mano.
No pienso lo mismo de Cela, al que tuve la oportunidad de conocer personalmente por caprichos del destino y quien en las dos ocasiones me resultó pedante, altivo y muy despectivo con los demás....
Respecto al tema de fondo, me identifico mucho con la evolución y los logros de las mujeres y agradezco enormemente a "las primeras" que no se callaron y lucharon por la igualdad y el reconocimiento que ahora podemos disfrutar y por el que debemos luchar sin bajar la guardia.
Tengo una baraja de cartas de poker que conservo con un cariño inmenso. Se llama Virginia Slims, y en una de ellas cuenta la historia que las inspiró. Te traduzco el texto que pone:

Estas cartas Virginia Slims se han diseñado para recordarte que una vez hubo un tiempo en que a las mujeres no se les permitía jugar a las cartas y mucho menos fumarse un cigarro ocasional. Pero los tiempos cambian, así que, corta las cartas y mientras das una nueva mano, recuerda: Has hecho un largo camino, baby .

Aún nos queda mucho camino que allanar, pero progresamos muy adecuadamente ;-)

Un beso y feliz domingo, Gemma.

Ricardo dijo...

Gemma, veo que estabas muy despierta al escribir a pesar de la hora.
Que la mujeres han sido sufridoras durante muchísimo tiempo de la historia es verdad, pero también muchos hombres, como sigue ocurriendo ahora; menos mal que la cosa está mas equilibrada.
Cuando comenté lo de gobernar las mujeres, pretendía resaltar que vuestra participación en labores de gobierno ha sido más bien poca y debería ser mas habitual. Para mas inri, algunas de las que lo han ejercido no me parecen que sean ejemplos para ser imitados. Excluir a los hombres no lo pretendí, ya que no suelo tirar piedras contra mi propio tejado, pero que no somos los mejores en determinados momentos está a la vista.
El mérito de María Moliner por la época que vivió era de quitarse el sombrero y más luchando en el lado que lo hizo el matrimonio. Esto me recuerda al maestro que tuve hasta los diez años, que era un hombre depurado y, quizás por ello, con unas ideas y capacidad de enseñar impropia de la época y el lugar. De eso me dí cuenta con el paso de los años y procuro recordarlo con uno de sus hijos cada vez que puedo -que no son muchas-, comiendo una sopa de ajos y un muslo de pollo de corral -que por ser oscura la carne y falta de costumbre, a personas jóvenes no les hace gracia-, de postre escribimos 100 veces la palabra que en ese momento nos apetece y nos contamos batallas.
Verás que ya está uno en época de trastorno mental y espero que transitorio.
Me voy a mover el esqueleto una horita. Un beso y gracias a tí por dedicar parte de tu tiempo a que otros no olvidemos que para llegar aquí hubo muchas personas que arrimaron el hombro.

Ricardo dijo...

Novi, me encanta que vayamos coincidiendo. A pesar de los pesares y de mi parquedad en escribir, te sigo leyendo y me sigues encantando. Un beso de los de verdad.
Gemma, gracias por tu amabilidad. Oreo beso de los de verdad para tí.
Otro para Vero, para Hitos y creo que se lo acabo de dar a María. Si alguno se me olvida no tengo problema en enviar más.

Gemma dijo...

Muchas gracias Novi, me alegra que te haya gustado. A mí me parece muy interesante su vida, un ejemplo para las mujeres de su época y un referente para nosotras.

Me ha encantado lo de la baraja de póquer, hace un montón de tiempo que no hago una partidita, no se me tercia ningún contrincante :D

Tu y yo tenemos de momento dos partidas pendientes, una de billar y otra de póquer, y en las dos me sacas ventaja por mi falta de práctica, pero siempre está la suerte del novato...no tiro la toalla y además le pondría ganas :D


Un beso fuerte y que tengas buen comienzo de semana.

Gemma dijo...

Ricardo, tengo un desajuste de horario que ya he podido corregir.

Yo creo que la mujer siempre ha participado en todo, siempre ha estado dispuesta a dar su colaboración en muchísimos asuntos sociales, políticos, económicos...lo que ocurre es que hasta un determinado momento lo hacía desde un segundo plano, de forma anónima o incluso usando pseudónimos para publicar o influenciando la mente de hombres que sí estaban en un primer plano de acción. Pero a mí las que me conmueven son las que como hormiguitas iban haciendo constantemente su tarea sin apoyarse sobre un hombro varonil ni interceptando sus neuronas, ahí radica el mérito auténtico y su gran carisma.

No percibo signos de trastorno mental en tu persona, cuando los vea descuida que por mi propia salud mental te los indicaré :D

Un beso, y no dejes esa cita...mover el esqueleto es un gran antioxidante, el más natural que existe y además ayuda a que el ánimo se mantenga positivo. Venga pues, a por ello!!!

Gemma dijo...

Gracias por tu cariño sincero. Otro igual para ti, Ricardo.

panterablanca dijo...

Muy interesante la historia de María Moliner, habrá que echarle un ojo a su diccionario, si fuera posible.
Creo sinceramente que las mujeres que han influído directamente en al Historia, han sustituído demasiado a menudo su espíritu femenino, con sus formas de hacer particulares, por otras formas de hacer más masculinizadas. Es por eso que nada ha variado en lo sustancial, con una mujer al frente de un gobierno.
Esto me recuerda mucho a una novela que leí titulada "El secreto de la diosa" de Lorenzo Mediano, cuyo argumento se desarrolla a principios del neolítico, cuando la sociedad pasa de ser un matriarcado a ser un patriarcado. Quizá para que las cosas fueran realmente diferentes, la sociedad debiera volver a ser un matriarcado... difícil, difícil...
Besos selváticos.

Gemma dijo...

Querida Panter,

Entiendo todo lo que me dices. Comparto que la mujer siempre ha estado eclipsada por la figura masculina en el terreno profesional. Recordemos también que, hasta hace, poco algunas profesiones solo estaban destinadas a mujeres, como ser azafata de vuelo por ejemplo, ahora también hay azafatos, igual de atentos y serviciales; pero sí, la mujer ha tenido que perder demasiadas veces su anatomía de luna y parecerse al sol por el efecto eclipse.

Creo que no deberíamos volver a nuestros ancestros y devolver el poder a la mujer por el simple hecho de ser la Madre de la comunidad; yo creo en la posibilidad de que el sol y la luna no se eclipsen, de que cada uno puede aportar su luz en función de sus capacidades profesionales, para igualitariamente, distribuir ambas luces en armonía. No creo que, en ese sentido, nuestra sociedad actual ande por mal camino. Todo siempre puede mejorarse y creo vamos en esa dirección, ya hemos hecho una buena parte del camino.

Besos lunáticos :D

María dijo...

Hola GEMMA,


poco que añadir a esta estupenda entrada.
Una gran mujer María Moliner, una gran obra su diccionario, mucho más si tenemos sus escasos medios, una gran labor la suya y un gran ejemplo.

Siempre queda camino por recorrer, pero yo siempre digo que nada que ver hoy, con el pasado, al menos en el mundo en lel que yo me muevo profesionalmente, la mujer está equiparada absolutamente al hombre, es más, en el campo de la judicatura, la fiscalía y la abogacía por ejemplo, seguramente hoy hay 3 mujeres por cada hombre, ya ves qué cambio con el pasado.

María Moliner, fue uno de los arietes que nos han abierto el camino a todas.


Por cierto, GEMMA, espero que los pequeños malentendidos o inoportunidades por mi parte, no supongan un problema entre nosotras ( sé que esa tontería de los bichos te ha molestado y lo siento de veras) no me canso de repetirte que jamás es mi intención hacerlo. En fin, espero que con el tiempo me conozcas bien y sobre todo, tengas paciencia conmigo, eso sí que a lo mejor necesito que tengas.

Creeme, la mayoría de los malos entendidos aquí, es porque no nos vemos la cara y confundimos el tono, de lo que no son más que bobaditas sin la menor importancia y desde luego con la mejor intención y como meras bromas, nada más que eso GEMMA.
Ojalá lo comprendas así.


Vas muy rápida para mi, la de arriba te la leo en otro momentito que me pase ¿OK?


Un beso muy grande GEMMA y otro para Ricardo, que últimamente tanto nos mima a todas :-)


¡¡FELIZ SEMANA, DE CORAZÓN!!

panterablanca dijo...

Tienes razón, querida Gemma. Me he dejado llevar por el recuerdo que tengo de la novela, donde el matriarcado me parecía mucho mejor que el patriarcado, pero no era tampoco lo óptimo, había como una especie de guerra de sexos, que en el futuro debería evitarse. Supongo que ahí es donde estaría el verdadero avance, en combinar lo mejor de cada una de las diferentes maneras de ver y hacer las cosas, tanto la femenina como la masculina.
Besos selváticos.