domingo, 5 de junio de 2011

El peso de la gravedad.

Una agradable sensación ingrávica lo había transportado fuera del edificio. No sentía ni frío ni calor y tampoco tenía la menor idea del tiempo que hacía que se había quedado dormido. Junto a él, centenares de hombres como él, flotaban verticalmente por encima de los tejados de la ciudad.
Su reloj de muñeca se había detenido. Apartó la mirada del minutero y de repente,  una fuerte luz cegadora se canalizaba al final de un túnel. Su futuro más inmediato parecía depender de aquella luz; no tenía miedo, de hecho cuanto más se acercaba al haz de energía lumínica,  miles de imágenes ya vividas se sucedían en su mente....y volvió a ser un niño en los brazos de su madre y un adolescente prematuramente adulto, archivando papeles en el despacho de su padre. Volvió al tórrido verano de Elena, al cálido otoño de Maribel, a la exultante primavera de Clara, y al invierno... al invierno de árboles desnudos, de casas frías, de bolsillos escasos, de meses que se sucedían eternos, y revivió esas horas, aquéllas horas de profundas soledades en las que tantas veces había recobrado el aliento con el apoyo y ánimo de su padre....

Padre! sus ojos ahora se llenaban de lágrimas al tener a sus hijos, bebés, de nuevo en brazos, aquéllas dos responsabilidades que tanto amaba, aquéllas noches de insomnio obligado que ya no recordaba, aquéllos biberones fríos y bañeras demasiado calientes, aquéllos tiempos en los que la inexperiencia y agotamiento se pagaban caros a final de mes... jefes descontando retrasos y perdonando ausencias justificadas, tiempos de discusiones absurdas con su mujer...toda su vida pasaba en simples imágenes, todos sus esfuerzos, todas las alegrías y metidas de pata,  inexorablemente regresaban. Inefables.

Isabel!, la mujer que le había llenado tantos momentos de soledad, tantos días enteros, con sus miedos, con sus sueños, con su ternura, fiel o infiel, siempre se había sujetado, erguido a su lado, permanecido incansablemente amiga,  y también,  valiente enemiga para bien, sí, Isabel... era la culminación del amor y del deseo, la consecución de sus fantasías y de sus agonías...

Pero su abuelo lo esperaba. Era la única silueta que lo esperaba en el umbral de la luz cegadora al final del túnel. Sus recuerdos y los millares de imágenes lo mantenían ingrávico en mitad del túnel, pero su abuelo, su querido abuelo, estaba allí, al otro lado. Alcanzó sus brazos.


Ninguna palabra hizo falta para llenar de esperanza el final de aquel túnel, pero de repente, el abrazo de su abuelo se difuminaba con la luz, se desvanecía igual que se desvanecía aquélla cegadora luz, de nuevo su cuerpo flotaba cerca de los edificios, y aquéllos ascensores invisibles que antes lo habían subido al túnel estratosférico, ahora emitían una locución terrestre que se escuchaba amplificadamente: "Hora de la muerte 22:22." Vió la hora en el reloj de la escéptica UCI, en los monitores que él y sólo él, podía culpar de  sordomudos y asesinos.
                                                                     Regresó.


                                                                    Para quedarse.



11 comentarios:

Gemma dijo...

Yo ahora me marcho pero el viernes regresaré.

Un abrazo.

Pepe dijo...

Déjà vu...

Enric Pérez dijo...

Hay que cerrar la ventana para que el viento de la vida no se te lleve las emociones y a uno mismo detrás, con ellas.

¡¡Feliz viaje!!

Novicia Dalila dijo...

Seguro que estás pasándotelo de vicio mientras aquí te guardamos el sitio, eh????????? Espero que así sea :D Ya contarás a la vuelta.
¡¡¡Que angustia me ha dado, Gemma¡¡¡ Yo quisiera morirme muchísimo más rápidamente. Que no me de tiempo a pensar, ni a ver, ni a echar de menos, ni a revivir... Nada. Que sea en un nanosegundo y se acabó.


Te dejo una canción que me ha recordado tu imagen :D

It's raining men


Un beso fuerte, Gemma. Me alegro que lo de tu padre haya sido rápido y que haya resultado todo bien. Esa es la mejor noticia.

Gemma dijo...

Hola Pepe,

Déjà vu...

Sí, en cuanto a la vivencia del personaje es o podría ser de momento la definición más adecuada para su experiencia, pero mentiría sino te dijera que me gustaría que científicamente tuviera una explicación más apasionante, creo que están realizando estudios para ampliar nuestros escasos conocimientos al respecto. Siempre me ha parecido muy curioso y atrayente la necesidad de soñar dormidos independientemente de la regeneración neuroneal que se supone que pasa...por qué soñamos?
qué pasaría si dejáramos de soñar dormidos?

Lo de las experiencias extracorpóreas creo que necesitarán esa explicación primero o tal vez no, tal vez se nos escapa la evidencia de que no están soñando...

Tú qué crees? :D

Besinos.

Gemma dijo...

Enric, "el viento de la vida" te ha quedado poético :D

Cerrar la ventana y las puertas, cerrar la vida para que no se escape?

Tienes miedo a la muerte? el personaje y otros personajes de la vida real cuando pasan por una experiencia similar cuentan además que pierden el miedo a la muerte. Ya no les asusta u horroriza morir, ese túnel tiene algo que les inmuniza para siempre de la horrible imagen de la muerte.

Gracias por tus buenos deseos que se cumplieron.

Besos, mil. :D

Gemma dijo...

Querida Novi, pronto te cuento mis vivencias de vicio :D, después de tus palabras lamento no poder darte un abrazo enorme de verdad.

Gracias amiga, por estar siempre...si eso, dejemos lo del nanosegundo eh? no quiero ni pensarlo...en el tuyo.



Un beso fortísimo.

Pepe dijo...

Gemma, no dije lo de dejà vu porque piense que es la sensación que tiene tu protagonista, sino porque es la sensación que me ha producido la lectura de su terminal viaje iniciático; hemos leído ya muchas veces sobre la memoria panorámica de los momentos finales, y lo del túnel luminoso. Escribí algo sobre las experiencias místicas y de descorporeización en mi anterior vida, y también sobre el sueño. Eran otros tiempos. Besinos.

Gemma dijo...

Y yo dónde estaba en aquéllos tiempos? Me han parecido muy interesantes tus dos entradas y muy bien planteados los dos temas. Eso que dices del "yo", (la sensación de ubicación o situación dentro de nuestro cuerpo) tiene su punto. El yo, podría ser el alma, no? si es el alma, no solamente está detrás de los ojos. De dónde sacaste esa idea? es la percepción de tu propio "yo"? no me queda claro eso en tus comentarios... y, si es así, porqué lo sientes-asocias ahí? crees que el alma está enfocada detrás de los ojos porque se alimenta y nutre de lo que ve? yo siempre creí que se nutre de lo que siente, un invidente tiene yo, y seguramente no está detrás de sus ojos sino más cerca de sus emociones. Fíjate que si lo planteamos como "yo" es más atractivo que esté cerca del cerebro, por lo racional. Tenemos el concepto del yo asociado a algo pensante? el alma en cambio, la asociamos al tronco, cerca del corazón y de las emociones, como si lo racional no fuera con ella...desde luego, realmente todo parecen panorámicas conceptuales inventadas por el cerebro, y por qué, por qué necesitamos tener esas asociaciones y conceptos. Fíjate que el "yo" normalmente no idea nada, casi siempre interpela al cerebro...ya no sé si me estoy liando.

Perdona el desvarío de pensar en voz alta.

Gracias por optimizar mi entrada con esos dos enlaces. Besinos.

Pepe dijo...

Gemma, uno de los objetivos -no explícitos ni programados- de mi anterior blog fue atacar el concepto de alma, o de mente, que viene a ser lo mismo; ambas cosas solo serían elaboraciones de nuestro cerebro pensante. Esta entrada iba sobre eso, y quizás te interese. En cuanto al "yo", como comprenderás no creo que se corresponda con el alma, aunque para algunos pueda ser así; te recuerdo que Descartes situó al alma en la glándula pineal, situada en el centro del cráneo, cerca de las vías ópticas, por lo que en su elección de esa ubicación Descartes pudo estar influido por esa sensación que todos tenemos de que nuestro "yo" esta en algún lugar detrás de nuestros ojos. La percepción del "yo" es apasionante. La tienen los animales? Cuando el niño comienza a tenerla? No se sabe si la percepción del "yo" es consecuencia de la propia complejidad de nuestro cerebro, o una función específica suya, como el lenguaje o la interpretación de las imágenes.Dicho de otra forma, si se diseñase un ordenador tan complejo como nuestro cerebro, tendría percepción de sí mismo, o para que la tuviera habría que instalarle una aplicación específica? Son preguntas abiertas, y que no sabemos si alguna vez tendrán contestación, pero desde luego la respuesta no es el "alma". Con respecto a mi viejo blog, hay en él una cosa que me deja perplejo: después de más de año y medio cerrado, recibe aun entre 300 y 400 visitas diarias. No sé donde andabas entonces. Perdón por la extensión. Besinos.

Gemma dijo...

Yo creo que sí, eh? que los animales, algunos, deben de tener su percepción del "yo" aunque no sé si serán capaces de llegar al súper yo...acuérdate del perro que ladraba a sus sombra :DDD

No, en serio, me parece completamente alucinante este tema, fascinante.

No quiero ser pesimista pero, cómo van a diseñar una computadora con las mismas prestaciones y complejidades que el cerebro humano, si todavía no tienen dominados sus linderos?

De intentar diseñarlo, creo que deberían instalarle una aplicación aparte para determinar ese "yo", porque de no ser así, quién se elevaría entonces al túnel lumínico :P

Ha sido divertido Pepe, gracias por compartir, ya tengo más claro el concepto del alma :D si alguna vez la vuelvo a nombrar piensa que mi lado poético me traiciona :D

Estaría bien que ATB nos iluminara por la parte que le toca, aunque tú también tienes un buen conocimiento de los comportamientos animales, no sé si en lo místico ATB nos podría contar algo.

Voy a ver si escribo algo british, se lo debo a Novi desde hace tiempo.

Besos Pepe y gracias por extenderte.