sábado, 3 de septiembre de 2011

Oh! lalá...

Tienes los pies justo detrás de la línea, en pocos segundos sonará el pistoletazo de salida...llevas días mentalizándote, cogiendo la energía de tu propio testimonio como corredor de fondo desde parvulitos pero, ya no eres un párvulo o una párvula, hace mucho que te afeitas o que te depilas, has llegado a muchas metas sin que nadie cargue ya con tu mochila. Tu mentalidad de atleta está suficientemente entrenada para llegar a la meta. Tomas aire y lo retienes en tu tórax encorbado mientras flexionas el empeine y las rodillas como un muelle. El agobio te invade en el último segundo y diriges la mirada a tus iguales...sospesas mentalmente sus mochilas, algunos llevan un peso mórbido a sus espaldas y, aunque lo hacen impasibles, por un momento te apiadas de su muelle y de sus lumbares.

Hace calor, mucha calor, estás sudando tu camiseta nueva como nunca sudaste la bata de rallas que llevaba cosidas tus iniciales en el cuello... ya nadie te borda tus iniciales...sabes de sobra quién eres y sabes lo que significa para ti, tu mochila. Detrás de las gradas los quioscos se llenan de revistas, periódicos y coleccionables. Desde las gradas, los jubilados te miran sin fatiga, su ferviente preocupación es seguir estando allí cuando llegues a la meta...las farmacéuticas lo saben...

Ya no te entretienes. Suena el disparo que retumba en el descanso...te embiste la carrera. Es una mañana de septiembre. Tu muelle te impulsa a toda leche pero, tu físico se resiste...estás a punto de llorar como un niño, pero ahí está el tío de la mochila mórbida que gamba la pista como un galgo...no lo pierdes de vista, corres detrás de él, paralelo a él, lo avanzas, te sigue...veis pasar a la "pilarica"...y, de repente, con su aparición, adviertes que olvidaste por completo la línea de salida y que ya estás corriendo, simplemente, por el placer de correr. 

Si eres agnóstico y no crees en los placeres de la vida...piensa entonces en tu mochila, en lo felíz que tú eras cuando alguien te la llevaba. También es verdad que hay quienes nunca nacieron para correr, en ese caso, siempre puedes practicar el equilibrio.


19 comentarios:

Novicia Dalila dijo...

Creo que no eres consciente de tu individualidad y de tu vida hasta que cargas con tu propia mochila... Que la gestiones mejor o peor será de lo que dependa tu puesto al llegar a la meta... Lo importante, creo yo, es que hagas el puesto que hagas, estés satisfecho con tu carrera.

Un beso, Gemma.

Gemma dijo...

Hola Novi,

Sí hablaba de todo esto que me dices en el post, pero el tema central era el dejar las vacaciones y empezar el curro...para mí el año sigue comenzando en septiembre...después de las vacaciones los primeros días cuesta coger el ritmo frenético y los horarios, por eso decía lo de la "pilarica"...casi todas mis compañeras al incorporarse al trabajo y yo misma también hemos mirado el calendario a ver cuando teníamos puente, creo que a ti también te paso...me acordé de ti cuando lo escribía.

Un besazo y pincha en el vídeo que salen unas imágenes de París muy chulas, s'il vous plaît cherie :D

V dijo...

Jo, pues yo que estaría deseando volver... :´( Será que ni mochila ni nada, sino todo lo contrario. Ayer comí con una compañera que tuve en el instituto en el que he estado -que también es de Valencia, pero de Tecnología, y que está con una vacante- total, que ella hoy tenía que volver al trabajo y le decía... ojalá yo pudiese, iría pero encantada de la vida :_____( Además le debo un par de litros de horchata y una docena de fartons al departamento de Geografía-Historia, por chula ¡XD! En fin...

Supongo que nada mejor que, que te encante lo que haces para desear volver por muy bien que te lo hayas pasado en las vacaciones. En fin... yo de momento y mientras, me buscaré otro trabajo que no me guste tanto, puede que de ser, si es que encuentro alguno, ni tan siquiera me guste, no sería ni el primero ni el segundo, pero wueno... y es que con los recortes me veo en mi casa for ever and ever esperando, y es algo que no me puedo permitir. Lo mismo hasta emigro, mira, total, ya me da igual. Empiezo a planteármelo seriamente y todo. De hecho si pudiese no es que me largase de este puto país de mierda en el que todo se hace al revés, me iría del planeta, pero como va a ser que no tenemos otro, pues eso, a seguir como sea.

Besicos.

Miguel dijo...

Ahora miamo estoy en la sala de profesores de mi instituto, dentro de unos minutos me toca mi sesión de evaluación de los pendientes. Ya se puede decir que he empezado el curso. Entre besos y apretones de mano las notas están ahí, y el nuevo curso, a la vuelta de la esquina. Vuelvo, siempre es mejor volver.

Un beso.

Gemma dijo...

Hola Uve :D

La mochila es para mí todas las responsabilidades que tenemos independientemente del trabajo, son las que adquirimos con el tiempo, con el vivir, con el tren de vida que a cada uno nos gusta llevar...son los hijos, los recibos, las letras, los viajes, los caprichos, los hobbys, es lo que te gusta tener pero también todo lo que significa sujetarlo...

A mí me encanta mi trabajo, creo que ya lo he dicho alguna vez, pero una cosa es mi trabajo y otra todo lo que se le suma, prisas, presiones, estrés, tener que dejar el trabajo a medias en un momento de lucidez mental o concentración porque te están incordiando con llamadas para otros asuntos. Ahora justamente estamos ampliando el despacho, estamos entre dos despachos, no es fácil cuando tienes que seguir sacando el trabajo adelante, es como un traslado de casa pero a lo bestia, un montón de cosas que tienes que estar pensando para que el proyecto no se estrelle. Es bonito, será bonito cuando todos estemos trabajando con normalidad.

Y este año he tenido las vacaciones muy partidas, en realidad sensación de desconexión total solo la tuve tres días...se estaba tan a gustito que intuyendo el percal que me esperaba me costó un poquito arrancar. Pero que no me quejo del trabajo ni de tener que trabajar, soy consciente de que a mucha gente le falta...unos tanto y otros tan poco? pues no sé, yo solo digo que este año me hubiera quedado una semanita más en la playa, sólo eso.

Espero que encuentres tu puesto en la carrera, no me gustaría pensar que estás haciendo algo que no te gusta pero a veces, por culpa de la mochila no hay más remedio que hacer lo que va saliendo, no te quedes tampoco con lo primero que salga, agota tus líneas de salida, si tienes que emigrar será una experiencia nueva, no tiene por qué ser negativa nunca se sabe donde está nuestro destino...si estás sola y puedes hacerlo y lo que te proponen es lo tuyo yo no tendría muchos problemas para lanzarme...puede ser una aventura interesante, no lo descartes si es para trabajar en algo que a ti te gusta.

Mucho ánimo en la pista y suerte...

Ya me irás informando de vez en cuando eh!

Besos.

Sicilia dijo...

Cuando en la mochila llevas lo que te gusta, siempre es un placer correr.

Cuando no, es una carga.
Tengo suerte.

De equilibrio ni hablo, tengo vértigo..

Un piacere

Sicilia

V dijo...

Unos tanto y otros tan poco, no, Gemma. ¿Alguna vez has estado en el paro porque no te queda otro remedio? No hablo de unas semanas, por ejemplo, sino de un mes tras otro.

Unos, que da vergüenza, otros mucho, otros lo justo, otros nada, y otros menos que nada, desesperados.

Mochila, la que nos buscamos porque somos gilipollas o la que nos regalan, tal vez por lo mismo. O no.

Besicos.

Gemma dijo...

Hola Miguel!

Me encanta lo que me cuentas. Por un momentito he revivido mis primeros días de curso como alumna...me gustaba mucho ir al colegio y reencontrarme con mis amigos en el patio y oír el timbre que nos agrupaba por cursos en línea antes de entrar a las aulas...a la fila de la derecha tenía a mi hermana mayor (un curso por arriba), a la de la izquierda a mi prima (un curso por debajo) cuatro filas más a la izquierda a mi hermana pequeña...lo estoy viendo como si fuera ahora y se me llenan los ojos de lágrimas...recuerdo a mi hermana pequeña que siempre nos miraba como si la abandonáramos los primeros días...qué mona era con sus coletas...siento incluso el olor de algunos compañeros...me gustaba escoger el sitio donde me sentaría todo el año y abrir mi cartera con todos los libros nuevos... ojearlos uno por uno, descubriendo todo lo que me acompañaría en esas largas horas de la infancia, horas que pasaban lentas y que ahora me parecen tan mágicas y fugaces...qué tremenda añoranza. Tu trabajo es precioso Miguel.

Sí, qué bonito volver...

Un beso de alumna :D

Gemma dijo...

Hola Sicilia!

Casi siempre es un placer cuando te olvidas de que la llevas.

Yo antes no tenía nada de vértigo pero ahora, un picado así al vacío, me mata los nervios :D

Besos.

Gemma dijo...

Uve, me sabe muy mal, soy consciente de que es muy duro estar parado. No es algo que yo desee, no quiero que nadie esté en esa situación, pero no puedo hacer nada, tan sólo consigo sentirme mal y eso no les soluciona el problema.

La mochila que nos buscamos o la que nos endosan...tal vez somos gilipollas como dices, pero es que nadie es completamente libre, dependemos de cosas y por otra parte muchas de las cosas que hay en la mochila da sentido a nuestra vida y también nos hace ser felices y nos ayuda a tirar para adelante.

Necesitamos trabajar es una necesidad antes que un placer.

Besos.

María dijo...

Hola GEMMA bonita, es verdad que septiembre atiza duro...yo, ya había pasado mi linea unos días antes de que terminara agosto ( me tocó la última semana de guardia y por cierto, se me había olvidado y me tuve que venir desde donde estaba, a la carrera :-) en realidad, empecé bien septiembre, pero hoy sin saber cómo me he desinflado un poquito. He visto tu preciosa nana de las estrellas y he preferido decirte aquí, que ella, como tú, es dulce y brillante y yo hoy ... mejor me voy a la cama a ver si mañana veo la cosa con un poquito de vuestra luz;-) gracias.


Un beso grande GEMMA, que descanses...
Mañana paso a ver que ase me ocurre para evitar un naufragio que me temo inevitable:-))




PD
Verás, he leído por encima algo de lo que han escrito y aunque no se si me va a entender, algunos somos tan rematadamente imbéciles, que no teniendo en realidad mochila propia por la que tirar, morimos de impotencia viendo como otros son aplastados por la suya... mañana tengo que decirle a un padre con cinco hijos que se ha quedado sin casa, vamos que se van debajo de un puente ¿ Tú sabes lo que es eso? ... me toca noche en blanco :(((

En fin, hay mochilas de tantos tipos, que salvo que seas de hormigón armado, es inevitable en ocasiones, sentirse medio aplastados...¿¿quedará algún hada libre por ahí que haga magia??

Gemma dijo...

Hola María, estaba haciendo cosas y no me dí cuenta que andabas por el piso de abajo...

El naufragio María, yo lo siento pero que cada uno tenemos nuestros momentos y tal vez necesita repirar, no sé, yo a mi manera ya me he despedido en su blog, cuando quiera estar ya despertará, a todos nos pasa...pero que tú desde luego haz lo que sientas que es así como te sentirás en paz.

Te comprendo, ese drama que me cuentas que te espera mañana lo vivo a menudo, en la Notaría con las daciones en pago...una no se acostumbra a que pasen estas cosas, y mira suele ser una forma de liberarse también para ellos porque es una carga que no pueden soportar ni asumir, es duro el retroceso, brutal, pero luego he podido hablar con alguno que se ha ido de alquier y tan tranquilos...lo preocupante es cuando no tienen trabajo, ni ayudas sociales, nada de nada, ni pensiones...en ese caso hay que proporcionarles o al menos intentarlo las opciones de las que disponen, que cada vez son menos...es muy triste María, sobre todo cuando se repite la historia semana sí y semana también...pero que hay que confiar en su instinto de supervivencia y arroparlos como mejor podamos y sepamos...no es fácil.

Gracias por compartir esto conmigo, me has aliviado un poquito, espero que yo a ti también. Y anímate a dejarme algo arriba que tus conocimientos musicales son excelentes, anda...

Algo candente :D

Besazos, y descansa bien, intenta no pensar mucho.

V dijo...

Ya me hago una idea de lo que dices, Gemma, pero yo me refiero a que no es lo mismo, ni parecido, ver los toros desde el burladero, que sentir lo que siente el toro cuando lo hinchan a puyazos. Te puedes sentir fatal, de hecho, pensando en la sensibilidad que tú tienes, y que no he visto mas que en otra persona más en la blogosfera -creo que te dije una vez, una chica a la que leía hace tiempo-, debéis pasarlo mal. Nadie disfruta viendo como otro sufre, pero no es lo mismo sufrirlo en primera persona, que mientras uno mismo está "a salvo" por decirlo de alguna forma para que me entiendas. No es lo mismo, porque la situación no es la misma ni tiene que ver.

La mochila... no creo que se necesiten demasiadas cosas en ella para estar bien. Rectifico, no es que no lo crea, es que no pienso que sea así. Las cosas importantes, no pesan, no hay mochila. Lo único que puede pesar en ella, ojo, de no encontrarlas dentro, es una casa y un techo. El resto, queda en todas esas cosas -materiales, digo ahora- por las que yo autodenominé a las personas como gilipollas.

Y bueno, lo de que trabajar es una necesidad... pues depende de cómo se mire. En la cultura occidental, tal cual está montado, desde luego lo es. No hay duda.

Un beset.

V dijo...

*un techo y pa´comer, quería decir.

Gemma dijo...

Claro que no es lo mismo Vero, por supuesto que no, yo me hago una idea de como te sientes pero no estoy en tu piel, ni tu en la mía, eso nos diferencia pero no nos separa, al menos a mí, no.

Es lo único que pretendía decirte, ya sé que no puedo sentir lo mismo que tú, pero si lo compartes es distinto no? al menos te sientes un poco mejor...yo solo me sentiré un poquito peor, te lo prometo :D

Un abrazo muy fuerte Vero, no pierdas la sonrisa ni el ánimo, venga, que la noche sea alegre :D

Besos y gracias por volver.

V dijo...

No comentaba por mí ahora mismo. Yo de momento estoy bien. Pero sí sé lo que es. Y en mi caso, en fin, no sé, cada cual lo vive a su modo, supongo, pero pienso por ejemplo en un hermano de mi madre. Lleva más de dos años parado, tiene dos muchachos, una chica de 15 y uno de 11 que por suerte no le dan problemas, sino todo lo contrario. Su mujer trabaja a tiempo parcial, y este mes, mi madre y mis tías tendrán de nuevo que acompañar a mi tía al centro comercial a comprarle ropa a mis primos, y a llenarles la nevera. Hasta ahora habían recibido la ayuda familiar de 400 euros, pero se les terminó, y no tienen una hipoteca brutal, pero han de pagarla. Mi tío lleva con depresión un año más o menos. Imagina el panorama. Y como él, casas en las que estén como en la suya, montones. Pasándolas, pero duras duras, y deseando tener un trabajo, EN LO QUE SEA. Eso, sí es una mochila que te cagas. Yo no llevo ninguna. Mi madre y mi hermano, que son los que me preocupan, pero eso ya es por defecto, aunque estén bien, me preocupo. Tal vez más de lo que debiera, pero wueno.

Besos, Gemma.

Gemma dijo...

Pues desesperante y más cuando no le ves una salida rápida...un año sin currar es mucho tiempo, a mí es que es una de las cosas que me parecen más difíciles de superar...por eso decía que es una necesidad, el trabajo es con frecuencia terapéutico, mientras trabajan no piensan en cosas, la gente puede sobrellevar mejor los reveses de la vida, uno va al trabajo y se olvida de sus problemas...nunca terminé de entender lo de la baja por depresión...a ver si es una depresión profunda sí, pero que hay muchas personas que pienso que trabajar les beneficia muchísimo mentalmente...

Pues para eso está la familia Vero, para lo bueno y lo malo, es un esfuerzo que se hace con gusto si se puede, claro.

Besetes.

Gemma dijo...

Vero, lo de la baja por depresión es un pensamiento colateral, no es que haya pensado que está sin curro por la depresión, ya entendí que esta es circunstancial al paro...

Bona nit bonica :D

Gemma dijo...

Circunstancial y transitoria, espero...