jueves, 5 de enero de 2012

El sabor del caldo castellano, sabe mejor cuando ha reposado ;D

Me gusta viajar, escuchar el sonido siempre cálido de una sonrisa amable, observar la mirada indiscreta del observador, chocar mis retinas con las suyas, escuchar la música que suena en el camino que compondrá la melodía del viaje...me gusta invertirme en los desaires y descubrir que dejo de ser turista de guías y mapas para escuchar el lenguaje directo que susurran los muros y murallas.

Me dejo llevar por el caudal encantador que aceleran los ríos y encuentro fácilmente un suspiro mental, una pausa artificial que se tercia en las aguas verbalmente silenciosas de un pantano...paz, quietud, dimensión, medidas...volúmen, metros cúbicos que desplegaran su gracia transparente al abrirse las compuertas de la presa, atrevidas al salto clavarán sus tacones en el peaje del río, circulando como dos largas piernas vestidas en sofisticadas medias de seda, inundándolo todo con su gracia derramada tras cada paso...

Se escaparán los minutos en algún prado verde mientras reposo acarameladamente la mirada en las hurgadas líneas aradas que batieron la tierra discriminando los verdes y dorados explayados, patrimonio cuadriculado desde el cielo, en las agudas pupilas de las aves.
Caminaré ajena al miedo, penetrando accidentadas gargantas de valles flanqueados por buitres... oftalmológicamente perdida en sus alas oscuras me descubriré de repente al atardecer, languidecida en el transcurrir del ocaso, sorprendida en el infinito de almivarados naranjas y rosados que se desmayan en el horizonte de la bella dehesa.

Resucitaré! tal vez en algún pueblo pintoresco de casitas de piedra, volando como los pájaros, disparando toda mi anatomía al viento, planeando encima del aire con permiso o, sin permiso y sin aire...agitando las alas con el impulso ferviente de la sangre, pulsátil, efervescente que calienta mi cuerpo y conmueve mis mejillas expuestas a la intemperie bajo las luces del cielo, progresando en la humildad de unas alas abiertas, gemelas, elegantes, seguras, afiladas, directas, desenfrenadas y claras...casi siempre indulgentes revoloteando por encima de los tejados...ya estoy en Toledo, al abrigo de los Cigarrales y al descubierto en sus adoquinadas calles.
Mujer de rizos castaños, callejeando claros y oscuros adoquinados, saboreando aromas, gentes, sus caldos... tirabuzones cuando los rizos cruzan una calle donde se escuchan agudos sonidos infantiles en alta fidelidad acorralados en el embudo de una plaza. Hija, hermana, amiga...parte física del paisaje dentro de esas cajitas chinas que disparan flashes inmortalizando momentos, instantes que volverán algún día exaltando la memoria convertida ya en recuerdo dulce...recuerdo...el inefable pasajero del tiempo que ilumina el pasado.

Deambulo, doy vueltas, me paro, arranco el paso firme y caprichoso,  luego me detengo sin sabor en los labios mojados por el caño limpio y fresco de una fuente escondida en el silencio desagrupado que se corta en una plazoleta abandonada de turistas.

Batallas, piedras, muros, cañones, caballos y espadas, ballestas...pecados, virtudes que legitiman historias, soy reina y soy princesa de falsos castillos y reales Alcázares, de pueblos amurallados...atrás dejo la monarquía, en las calles y callejuelas de las juderías y en una intersección, me meto de lleno en el clero de las Carmelitas Descalzas que caminan penitenciando con sus pies desnudos, entre los adoquinados suelos que conducen sobre conchas al alivio y sosiego de todos los males.

Me cruzo en el silencio de una monja de clausura, enmudecida en la quietud de un patio de arcos y limoneros sin limones, soy entonces ruido callado, síntoma del silencio impuesto, no aguanto, no resisto y me rebelo libre, inconfundible estruendo del pensamiento, silencio roto que no obedece a nada como el pentagrama de notas que agita la brisa, patinando en las hojas de los árboles centenarios, estrellando sus notas en el otoño del paisaje.

Finos aromas frutales, de especiadas notas, me llegan al olfato espaciados, sinuosos, expresivos, exquisitos, exagerados, perennes, asoman por el Duero tintos y se infiltran en Rueda blancos, del tiempo o fríos, acompañados de la caza, del pasto, del corral o del huerto...qué rico pasar por los hornos y fogones de Cándido y sentarse en sus mesas de blancos hilos tras las cristaleras plomadas para saborear atónitos entre perdiz y cochinillo los gloriosos arcos del acueducto de Segovia.

Abrires de ojos, tantos pares de ojos como pares de arcos, despertando en la neblina helada o caminando encima de sus noches como estrella fugaz, brillante, enigmática, elegantemente engarzada como un brillante en el frío castellano...orgullo, viento, lluvia, rocío, hierro...soy nieve, soy agua, soy destello, una de esas piedras, o tal vez cristal...lo soy todo y no soy nada...

Cruzo sobre ruedas pueblos olvidados y caminos sin huellas ni pisadas, veo cientos de aceras gastadas, cientos de peldaños pulidos por huellas innombrables, todavía huele la sangre derramada? ya está seca, ya es polvo...alguien en silencio todavía se pregunta qué diferencia hay entre el polvo y el serrín...pues quizás un reino o la libertad de todo un pueblo...

He dormido en camas espectaculares, espectacularmente blandas o espectacularmente duras, he dejado mis sueños en todas las almohadas y he comido rico, muy muy rico, pero de todo...de todo, todo, lo mejor de lo mejor fue...

bajar las ventanillas del coche y sentir de nuevo tu olor metido en mi cuerpo, sentir tu abrazo, tu mirada clavada en mis retinas, tu voz inquebrantable diciéndome "eres mía", tu piel mediterránea, tu cuerpo dulce y salado y la clara melodía de tu acento, la ternura de mi cama, la comodidad de mi colchón, el olor amaderado de mi casa, mis cosas, mis sueños, los de siempre...metidos en mi almohada.

14 comentarios:

Novicia Dalila dijo...

Estoy contigo... Cuando viajo me gusta fundirme con todos los entornos que visito y me meto en las historias de la Historia cual protagonista de prestado... Y cuando toca naturaleza, me convierto en nieve, en agua, en mar, en pájaro, en ardilla y vivo todo intensamente...
Peeeeeeeero, me encanta cuando vuelvo a mi guarida donde sí soy reina y señora, y donde todas mis cosas me esperan y seguramente me han echado de menos tanto como yo a ellas... No estoy en ningún sitio más a gusto que en mi casa.

Me ha encantado tu descripción del recorrido, Gemma. ¡¡¡a ti sí que te a cundido el acueducto¡¡¡ ;-)

Un beso, ma cherie

Miguel dijo...

A mí me gusta conocer tierras nuevas, y nuevas costumbres. Esto enriquece la mente de las personas. Pero yo soy muy de mi casa, y mis cosas cotidianas. Y siempre que vuelvo, vuelvo feliz.

Un beso.

Novicia Dalila dijo...

:********************** contenta de verte otra vez activa :D:D

Feliz Año, Gemma. ;-)

J. G. dijo...

emocionante tu forma de viajar, pero sobretodo de sentir y percibir, no hay más que leer tus párrafos

LOLI dijo...

O sea que te lo pasastes PIPA!!
ME ALEGRO ;)

Sicilia dijo...

Vaya, vaya..

Se podría decir que has conquistado esos lugares.

Pensé que habías huido, pero solamente sumabas conquistas..

Qué suerte que lo vivas así de dulce.

Feliz año y ...un piacere
volver a tenerte..

Sicilia

Ricardo dijo...

Gemma, las descripciones de tus relatos viajeros son fenomenales, sobre todo en época de crisis, pues cerrando los ojos ya no hace falta visitar nada. Un beso y bienvuelta.

Gemma dijo...

Novi, Miguel, J.G., Loli, Sicilia y Ricardo...gracias a todos por pasaros por aquí y dejarme vuestras palabras, me encantaría escribir pronto...algo, aunque sea algo :D


Un beso muy fuerte.

Dr.Mikel dijo...

Has pasado por la puerta de mi casa y no me has llamado ni siquiera para tomarnos un café, desaboriaaaaaa.

Gemma dijo...

Pues es que no tengo tu teléfono, desaboridooooooo :D

Enric Pérez dijo...

Como siempre tus descripciones me alucinan ("oftalmológicamente perdida..."). Alguien ha comentado que casi no hace falta viajar leyéndote. Yo diría que casi no hace falta soñar pues nos pones el sueño en nuestras cabezas.

Cambiando el tercio, llevaba días intentando entrar y me daba error, pensaba que ya no sabría nada más de ti. Me alegro de volver a leerte.

Petons.

Gemma dijo...

Siempre es una sorpresa para mí vuestra reacción. Supongo que nos pasa a todos...

Me alegra mucho verte Enric, gracias por acercarte con tus palabras.

Un beso grandote.

J. G. dijo...

no me gustan los viajes alegres, me conformaría con salir de la angustia que producen algunas carreteras de curvas y los viajes en barco con mar tirando a gruesa.

Gemma dijo...

Bueno, pues el siguiente post a mí me produce un poco de angustia...a ver qué me cuentas...

La foto de la cabecera ilustra Port Lligat, si la corres a la derecha verás una pequeña playa "la illa del Sentís" una de mis favoritas, cuando no hace viento es el mejor trocito del mundo :D

Gracias por venir.

Que pases buen día.