Ante una puesta de sol así, me pregunto qué debieron sentir nuestros ancestros cuando una inmensa bola de fuego descendía para penetrar la tierra justo, delante de sus ojos. Tal vez, no sabían todo lo que nosotros sabemos del sol pero sin duda sabían que les proporcionaba calor y una mejor visión del paisaje y de las primitivas y primitivos pero, la primera puesta de sol, para el primer hombre y para la primera mujer, tuvo que significar muchísimo más que un simple apagón eléctrico de incuantificable envergadura psicológica al ver, cómo ésa bola de fuego penetraba en la tierra sin saber las consecuencias. Claro que, cuando se hizo de noche y contemplaron sobre un fondo negro incontables lucecitas blancas parpadeando, (imaginaros los primeros cielazos libres de contaminación desde el Big Bang), acompañadas de otro gran misterio para nosotros lunar, debieron reposar en la inmensidad del firmamento sus retinas detectivescas dilatadamente hasta el momento en que sus instintos depred...